¡Raindrops en Wattpad!

Capítulo 11: Your Little Kiss

No sabía cuanto tiempo llevaba sentada bajo el árbol llorando. Miraba a todos lados e imagenes pasaban por mi mente. Miraba la piscina en la que nos habíamos bañado unas semanas antes cuando vino a visitarme a Londres; recuerdo que nos habíamos sentado en el césped y me había contado lo mucho que me había echado de menos en España mientras estaba aquí. Yo me había sentido fatal porque realmente parecía afectado con la relación a distancia que ambos manteníamos. Lo consolé diciéndole que solo sería por un tiempo y que aún nos quedaba Navidad y todas las fiestas que estuvieran por delante para estar juntos. Él, tan buen actor, había parecido aliviado, me había cogido de la mano y...¿Sabéis lo que dijo? Dijo que no le importaba tener que esperar todo un año para estar conmigo mientras que al final estuviéramos juntos. Irónico ¿verdad?
No quería llorar, no quería llorar sobre todo porque no se lo merecía. No quería que supiera que verdaderamente me importaba lo suficiente como para gastar mis lágrimas en él. Pero lo hacía lloraba embarracada intentando respirar entre cada sollozo. Fue entonces cuando oí pasos por detrás. Recordé a Harry, al que había dejado abandonado en la cocina  ¿Se había quedado?.
Me levanté lentamente intentando sorber todos los mocos que luchaban por salir de mi nariz y me limpié los ojos que seguramente estaban más que rojos.
Los pasos se pararon y yo me giré lentamente. Allí estaba él, esperándome. Lo miré y me encojí de hombros, ya me daba igual lo patética que quedase, más en baja forma no podía estar. Él respondió con una sonrisa triste y compadeciente, que fue exactamente lo que quebró mis ultimas fortalezas.
Las lágrimas cayeron por mis mejillas sin control alguno invadiendo toda mi cara.Al ver esto, Harry cambió la cara y abrió los brazos invitándome a colocarme entre ellos. 
No me negué. Los necesitaba, los necesitaba mas que nunca. Andé hacia él, intentando con todas mis fuerzas no caer en el intento y le lanzé a llorar en aquellos brazos protectores que me abrazaron en cuanto sintieron el contacto.
- Shhh... Ya está Claire... ya está- Me consoló con una voz ronca pero increíblemente dulce. Notaba como su mejilla se había posicionado en mi cabeza. Pasaba su mano por mi espalda y mi cabello intentando con todas sus ganas que para de llorar.
No se cuanto rato nos quedamos así, pero en ningún momento me exigió hablar, en ningún momento me pidió explicaciones. Simplemente estaba ahí porque yo lo necesitaba.
- No puedo creerlo. Él no parecía uno de-e-e esos. Snif - Dije rompiendo el silencio.
- Aveces las peores personas se encuentran bajo una máscara, Claire. No había forma humana de saber que él te iba a hacer eso. - Contestó.
- Quizás haya sido culpa mía. Por irme, por creer que a distancia seguiría funcionando todo. Pero es que yo esperaba que el pudiera esperarme... que pudiera...- Bajé la mirada mientras trataba de contener las lágrimas. Odiaba rendirme a mí misma de ese modo.
Noté como Harry alzaba su cabeza que hasta el momento había estado apoyada en la mía. Cogió suavemente mi barbilla con su mano y la alzó.
- Mírame Claire. Mírame. -Me suplicó.
Eso fué lo que hice.
- No vuelvas a decir eso. No entiendo esa manía que tenéis las chicas con culparos de lo que hacen los idiotas de vuestros novios. TU NO TIENES LA CULPA DE NADA. - Sus ojos me miraban con dulzura pero a la vez con total confianza de sus palabras, eran tan verdes que parecía que pudieras ver su alma a través de ellos. - Si alguien tiene la culpa de esto es él. Por estar tan ciego como para no ver lo que tiene. Y no llores más. No me gustas cuando lloras.
- Ya estamos. ¿Cómo pretendéis que e-e-estemos guapas cuando lloramos? Se-e-e nos incha la naríz hasta que parece un pomelo, los ojos se ponen ro-o-ojos, no podemos deci-i-ir ni una palabra bi-i-en y por no hablár de los labios que parecen recien sacados de una sesión de silicona.- Dije yo.
- Que sepas que no me refería a eso- Dijo con una media sonrisa en la cara.- Me refería a que se me parte el corazón cuando lloras.- Bajó la mirada hasta mis labios.- Y con lo que respecta a tus labios... estoy en total desacuerdo. Son aún más hermosos cuando se ensanchan.
Su cabeza bajaba peligrosamente hacia la mía. Mi subconsciente le chillaba a mi cuerpo que se alejara, lo más rapido posible para evitar lo inevitable. Pero qué iba a hacer, estaba terriblemente cansada, como si llevara dos días sin dormir; y para qué mentir, deseaba tanto poder besar esos labios.

Sus labios rozaron los mios tímida y lentamente, fue casi como un suave roce entre ambos. Presionó un poco más sus labios con los míos, pero entonces me vino la imagen de Colin. Estaba haciendo exactamente lo mismo que él había hecho conmigo y no era justo. Yo no era esa clase de persona. Y no pude. Sencillamente no pude.

- Harry... no...-  Dije aún con los ojos cerrados saboreando el suave sabor dulzón que habían dejado sus labios en los míos.
Él se apartó lentamente.
- Lo siento. No he podido... Perdón- Dijo serio.
- No... no es que no quisiera, es que... es demasiado... pronto. - Dije inmediatamente intentando que viera que realmente quería, pero por meros principios no podía.
- No te preocupes. Lo entiendo. - suspiró y me miró sonriendo de una forma que casi parecía verdad.- Eres aún mas hermosa cuando lloras. Pero prefiero no verte llorar.
Y aunque lo creyera imposible en estos momentos... sonreí. Bueno, hice lo más parecido a sonreír porque seguía teniendo esos terribles achaques por el llanto de antes.
- Anda... vamos a entrar en casa... estás tiritando.- Me dijo mientras pasaba su brazo por mis hombros.
Entramos en la casa a la vez que Helena llegaba, se quedó mirandonos con cara inquisitora. Pero Harry no quitó su brazo, ni siquiera hizo el amago.
- ¿Que ha pasado?- Preguntó alzando una ceja, claramente sorprendida por mi cara de haber llorado y Harry tan próximo a mí.
- Bueno... creo que ya es hora de irse.- Dijo Harry. Supongo que se ha dado cuenta de que realmente necesito hablar con Helena de esto a solas.
Sé que quería dejarnos intimidad pero el simple echo de que me quitara de sus brazos me molestó un poco.
- Te acompaño a la puerta- Dije.
Cogió su chaqueta y se dirigió a la puerta conmigo pisándole los talones. Abrió la puerta, bajó un escalón para estar a mi altura y me miró.
-Ante todo quiero que sepas que me tienes aquí para lo que sea. Y que el sábado vengo a buscarte para ir a ver una pelicula.- Dijo sonriendo pícaramente.
- ¿QUE?-No podía creer la perseverancia de este chico.
- No esperarás que te deje aquí secandote como una pasa ¿no?-  se mordió inocentemente el labio inferior.
- Pero...- eso no estaba bien, estaba destrozada y mis fuerzas flaqueaban con cualquier cosa, no era justo que usara sus encantos de esa manera.
- No se hable mas... El sabado vendré a recogerte.- Se iba a ir a su coche cuando giró sobre sus talones y corrió hacia mí.
Y como adivinando lo que más deseaba, acortó el espacio que había entre ambos y me envolvió en sus brazos en un cálido abrazo.
- Por favor, se que no me vas a hacer caso pero... no pienses mas en ese tio.- Dijo con la boca en mi cabeza.- Simplemente ve alguna película de esas estilo dramón y come helado como hacen todas, pero sin pensar en ese tió. ¿Vale?
Me reí con ganas.
- *En español* Lo que tu no sabes es que en realidad yo ya sentía que lo estaba engañando a él. Por que mi corazón ha pertenecido a tí desde antes de lo que le preteneció a él. -Murmuré casi para mis adentros escondida en su hombro.
- ¿Que has dicho? - Dijo levantando la cabeza.
- Nada... pensaba en voz alta.


Al entrar en la casa Helena estaba mirándome desde el sofá con mirada a la espera. Pero cuando vió mi cara se dulcificó.
- Anda... ven y cuéntale  a mamá que es lo que ha pasado.- Dijo sonriendo y pegando suaves palmaditas a su lado en el sofá.
Solté una pequeña risita mientras me dirigía hacia ella. Le conté toda la historia.
- ¡Ves! Por eso yo no me enamoro de ningún hombre. Son todos iguales. - Dijo mientras me ponía el pijama. Habíamos subido a la planta de arriba porque yo me notaba cada vez más y más cansada.
Ella siguió hablando pero yo ya no la escuchaba. Miraba al espejo, veía mi reflejo.
Miré mis labios y ví su beso. Me sentía terriblemente mal por no haber salido tan siquiera de una relación y ya estaba entusiasmada con un chico que apenas había conocido. Pero es que no era simplemente un chico.
Algo más alegre salí a dar un beso a Helena.
- Está bien, muchas gracias por todo. Ahora estoy exhausta y necesito ir a dormir ¿vale?. Te veo mañana.

Y sin pensarlo dos veces entré en la cama, aparté todo lo demás de mi mente y dormí recordando ese pequeño y dulce beso.
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6 comentarios:

  1. chuuupicanela :D que harry se enamora jajajajajajaj

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  2. Jajajajajajajajaja u.u señor!! Jajajaja Por cierto... ADORO TU NOVE.

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  3. Me Encanta Tu Novela! Cada Vez Se Pone Mejor :') Suige Asi :D

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    1. Gracias!!! :) Que encanto!! Claro que la seguire!

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  4. Hola, lamento no pasarme. En uno de estos días me paso. Salu2

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    1. No importa cielo! Ya te has pasado y eso es bastante! :) Vuelve cuando puedas y quieras... GRACIAS :)

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