¡Raindrops en Wattpad!

Capítulo 4: Recuerdos.

Maldita mi suerte. No podia más. ¡Los piés me mataban! Ya entiendo por qué lo llamaban el paseo de los tristes, estaba todo cubierto por un suelo bastante antiguo construido con pequeñas piedrecitas que impedían andar.
Maldecia cada dos por tres a mis preciosos tacones. Habia elegido mi restaurante. Y lo habia elegido bien. Imaginaos un camino lleno de piedrecitas con mis altisimos tacones. Pues si. Iba caminando por el Paseo de Los Tristes con cara de dolor y cojida al brazo de un guapísimo chico que iba todo el rato riéndose de mí.
- Oye ¿ya vale no? - dije esbozando una mueca de dolor porque nuevamente mi tacón se había adentrado en otro hueco de la calle.
- Es que no puedo contenerme, pones unas caras. - Dijo soltando una carcjada.
Despues de un rato caminando llegamos al resturante. La vista era preciosa, toda la ciudad se extendía frente a nosotros con una mezcla de luces preciosa. Todo el paseo había merecido la pena, podíamos ver toda la ciudad desde aquí y disfrutar del cielo despejado de esta noche. Todo sería perfecto si no tubiera ese nudo en el estómago por tener que confesar a Colin que me iba.
Nos sentamos en nuestra mesa, ya reservada y fuimos comiendo todos los platos que estaban recomendados en el menú. Colin estaba particularmente encantador esta noche, no ayudaba nada a sentirme mejor conmigo misma.
Llegaron los postres y decidí que quizás, este era el mejor momento para comentarlo. Así que me lancé cuesta abajo y sin frenos.
-Oye Colin, tengo que decirte una cosa. - Dije limpiándo las comisuras de mi boca con la servilleta y preparando el terreno con una disculpa.
- No, yo tengo que decirte algo. - dijo colocando cuidadosamente sus cubiertos al lado del plato y tomando un pequeño sorbo de su copa antes de continuar. - Este año ha sido maravilloso, enserio. Sé que no somos la típica pareja que se pasa las veinticuatro horas del día juntos, pero a mí me parece perfecto. Eres muy independiente y liberal y eso permite que esta relación vaya sobre ruedas. No sabes la cantidad de veces que he visto como parejas rompen por ser muy controladores los unos con los otros. Y yo no quiero que eso nos pase. Por eso muchísimas gracisa por este año, ha sido como compartirlo con mi mejor amiga, pero como disfrutarlo con una increíble novia. Te necesito, y no imagino estar alejado de tí. Te quiero.
Genial. Ahí va, lo que nunca me ha dicho en este año de relación me lo dice ahora. Justo ahora. Me quedo callada porque no se qué contestar.
- Eso complica razonablemente las cosas. - Conseguí decir mientras giraba la cabeza a un lado.
- ¿Qué pasa Claire?- Me miró preocupado.
- Verás Colin. - volví a mirarlo. - Hace más de medio año eche una solicitud en la universidad de Londres, creia que sería imposible que me aceptaran, pero el caso es...que lo han echo. - dije mordiéndome el labio inferior.
- ¿TE TIENES QUE IR A LONDRES? - dijo abriendo mucho los ojos y agarrando con ambas manos la mesa. 
- Si. - lo miré preocupada por su reacción.
- ¿Cuándo? - Se colocó su pelo hacia atrás para que dejara de molestarle en los ojos. Pero no movió su vista de mí ni un segundo.
- Eso es lo malo. - Lo miré a los ojos esperando ver enfado en sus ojos, y para mi sorpresa, había mucho menos de lo que me había esparado. - Me marcho en menos de dos semanas.
- ¿Dos semanas? ¡No pueden informarte con tan poco tiempo! - Se colocó una mano en la parte trasera de la cabeza con cara de sorpresa.
- Bueno, el caso es, que me lo dijeron hace casi dos semanas. - Dije esbozando una sonrisa de culpabilidad. Ahora que lo pensaba, había sido algo realmente estúpido.
- ¿Y me lo dices ahora? - chilló. Aquí viene el enfado.
Estube dialogando con él como lo había hecho con mi padre. Le pedí disculpas unas veinte veces antes de que su ceño dejara de estar tan extremadamente fruncido y dejara algo de calma para la situación.
- ¿ Y qué vamos a hacer cuando te vayas? Hay que apurar al máximo estas dos semanas. - Dijo con una expresión algo más dulce mientras agarraba mis manos. 
- Vendré todas las veces que pueda y, espero, que si tu tienes algún nos días libres, vengas a visitarme. El caso es que no puedo dejar esto pasar, pero tampoco significa que esto vaya a acabar con nuestra relación. - dije segura de mis palabras.
Y así fue. Disfruté al máximo de esas 2 semanas mientras que organizaba todo con respecto a mi viaje.
Iba a vivir con una tal Helena, una chica irlandesa que encontré en un blog de ofertas. Hablé con ella por correo y me explicó los términos de nuestro contrato. La casa no era suya, era de una pareja que la había puesto en alquiler para los estudiantes de la ciudad. Había visto algunas fotos que me había enviado, estaba totalmente amueblada, con un pequeño jardín trasero y delantero, pero suficiente para mí. Estaba situada en un pequeño barrio alejado del ajetreado  centro de Londres donde podíamos disfrutar de algo de tranquilidad. No podía estar más entusiasmada.
Y casi en un parpadeo llegó el día en el que salía mi avión. Lo tenía todo preparado, y para que el avión saliera más económico, elegí un vuelo a las nueve de la noche, para llegar sobre las once o doce de la noche e ir directa a mi nueva casa.
Los nervios se palpaban en el aire por mí y por mi familia. Recogí las cosas que pretendía llevar en varias maletas y bolsas, por lo que el cuarto quedó bastante vacío y triste. Saqué una caja del armario de la que no me había percatado hasta entonces.
¡Que extraño! La caja me resultaba increíblemente familiar pero no la recordaba. La bajé lentamente del armario y la puse sobre la cama. La abrí con delicadeza y al ver su contenido me quedé helada. 
Cientos de imagenes venían a mi cabeza. Imágenes de hace ya cinco años en las que aparecía una versión de mí más joven y más adolescente, riendo y llorando al mismo tiempo mientras escuchaba una canción tirada en la cama.
Me acerqué a la caja y vi sus caras. Esas 5 caras que tantas alegrias me habian dado. Cogí el poster, los libros, los discos,  las pulseras, las entradas de los conciertos... etc. La verdad habia sido una buena fan. Supongo que esto de crecer es bastante asqueroso, el olvidarte de todo lo que un día te importó tanto y dejar de lado las ilusiones pasadas. Cogí uno de los discos, casi sin mirar y lo intoduje en la ranura de mi reproductor. Casi sentí como me trasladaba al pasado.
         "Shut the door, turn the lights off 
I wanna be with you, I wanna feel your love 
I wanna lay beside you, I cannot hide this 
Even though I try 
Heart beats harder, time escapes me 
Trebling hands touch skin, it makes this harder 
And the tears stream down my face"
Maldita sea, tenía que salir esta canción entre todas. 
Close the door, throw the key 
Don't wanna be reminded, Dont wanna be seen 
Don't wanna be without you, My judgements cloudy, like tonight's sky 
Hum's are silent, voices none, 
Try to scream out of my lungs, it makes this harder 
and the tears stream down my face
Una lagrima rodó por mi mejilla sin que me diera cuenta. Me sentía algo patética, por llorar  sola en mi habitación por algo que pertenecía al pasado. Habia sido una etapa muy importante de mi vida. ¿Qué sería de ellos ahora? Sabía que seguían en el mundo de la música y que continuaban siendo una de las bandas más importantes, pero, los estudios y lo demás había apartado todo a un lado.
You know i'll be you life, your voice, your reason to be 
My love, my heart is breathing for this moments in time 
I'll find the words to say, before you leave me today

Acabó la canción y saqué el disco. Esta caja se quedaría aquí, con el resto de recuerdos. Supongo que es hora de continuar y dejar atrás todo lo demás. Metí las cosas en la caja y la cerré cerrando con ella todos los recuerdos que habían vuelto a mí.
- ¡Claire! ¡Baja, es la hora! - Chilló mi madre desde la planta de abajo.
Ya era la hora. Una nueva vida comenzaba, estaba algo asustada pero a la vez necesitaba hacer ese viaje, por mí. Cerré la puerta de mi cuarto y con ella, mi antigua vida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario