¡Raindrops en Wattpad!

Capítulo 17: Chicle de Fresa.

Desde luego, si alguien observaba  la escena desde algún punto escondido del salón creería que es la serie de MTV "La Chica Invisible".
Harry se encontraba a un lado de la habitación apoyado a la pared con un pie doblado sobre esta; firmemente cruzado de brazos, con el ceño continuamente fruncido y no despegaba el ojo de Simon. Simon, por su parte, se encontraba apoyado en el respaldo del sofá intentando contener la risa ante la reacción de Harry.
Lo miré concentrada intentando que parara de fingir que aquello era una broma.
- A ver, la cosa es sencilla.- Dije con cuidado acercandome lentamente hacia Harry y tirándole suavemente del brazo para acercarse a Simon.- Harry, este es Simon, mi mejor amigo... aunque más bien debería de decir mi hermano de "No sangre". Simon este es Harry...
Me quedé parada, no sabía que hacer o decir respecto a Harry. ¿Qué se suponía que eramos? Bien estaba decir que él no quería que nadie se enterara de lo nuestro pero entonces ¿Por qué estaba celoso? ¿Por qué estaba yo dandole explicaciones?
La primera pregunta no la podía responder pero la segunda era obvia, porque me importa.
Harry parecía algo más relajado pero aún seguía tenso cuando Simon se acercó a ofrecerle la mano.
- Encantado. - Dijo Simon modulando demasiado su tono de voz.- Pero nada de esto hubiera ocurrido si Claire fuera mas específica en sus "Me gusta mucho Londres" o en sus "Me encuentro muy bien aquí".
Me puse roja y le dí un pequeño pellizco a Simon en el muslo.
Harry no parecía entender, pero Simon estaba insinuando descaradamente que le única razón por la que no me marchaba de Londres es por él.
- Yo, había pensado otra cosa. Lo siento.- fue lo único que Harry pudo decir.
Cuando ví que el vendabal había pasado, me giré hacia él dispuesta a mantener una conversación como es debido.
- ¿A qué habias venido? - Dije con una sonrisa mientras me acercaba más a él, dándole la espalda a Simon.
- A verte, ¿a qué voy a venir? Estamos a finales de Noviembre y denrtro de poco no podré disfrutar de mucho tiempo a tu lado. - Miró a Simon con cautela esperando algún tipo de acción por su parte.
Supe que esa mirada era precavida ya que no estaba seguro de si Simon sabía quien era realmente. Si sabía a qué se dedicaba, más bien.
- Tranquilo chico, se quien eres. -dijo Simon cogiendo el paquete de patatas fritas de la repisa de la cocina y tirándose en el sofá como si fuera su casa. - Por mí no te preocupes. -Esto último lo dijo con la boca completamente llena de patatas.
Harry lo ignoró al ver que Simon no le daba ni la más mínima importancia a su fama.
- ¿Por qué dices que dentro de poco no podras pasar tanto tiempo conmigo?- Dije girándome rápidamente algo extrañada.
En realidad no se por qué había dicho que pasábamos "tanto tiempo" juntos. Llevaba sin verlo 2 dias y la semana anterior no lo había visto ningún día. Solo sabía de él por las llamadas de teléfono que hacía casi todos los días, pero siempre se veían interrumpidas por algún tipo de plan o persona.
- Acabamos de terminar la penúltima canción del disco. - Su voz sonó orgullosa de ello.
- ¿La que queríais componer vosotros?- dije apartando una pequeña hoja que le había caido en el pelo.
- No. Esa posiblemente será la última de todas. Puede que quizas hasta últimos de Enero no esté escrita. 
- ¿Por qué?
- Queremos hacerla nosotros. Totalmente, sin ningún tipo de ayuda. Ahora que he aprendido a tocar la guitarra te sorprenderías de lo que soy capaz. - Dijo con una sonrisa de verdad en la cara.
Este es el Harry que me gusta.
- ¿Ah si? Pues no me has enseñado ninguna de tus habilidades artísticas. - Dije acercándome y rodeándole el cuello con los brazos.
Sus brazos rodearon mi cintura y notaba como la distancia disminuía cada vez más entre nosotros. Entre nuestros labios. Centímetro a centíme...
- ¿Claire? ¿Me puedes decir como puedo ver la televisión en Español? - Dijo Simon interrumpiendonos.- No es que no sepa inglés pero es un poco incómodo tener que traducirlo todo.
No nos miró hasta que terminó de hablar ya que estaba en un sofá de espaldas a nosotros. Le eché una mirada furibunda.
- ¿Qué? ¿No puedo ver la televisión o qué? - Dijo quejándose.
Harry Suspiró.
- Por unas cosas o por otras nunca podemos estar tranquilos. - apoyó su frente en la mía algo exasperado. Con la poca distancia que había entre nosotros pude estudiar con detenenimiento sus ojos. No me había fijado en que no eran únicamente verdes. Dependiendo de la luz que entrara sobre ellos podian apreciarse matices azules y grisáceos. Su iris parecía un precioso cristal de esmeralda el cual comenzaba por la zona exterior con un color verde azulón oscuro que iba disminuyendo su intensidad a medida que se acercaba al centro del iris. Ahí, el color se volvia de un tono verde intenso que comenzaba a fundirse lentamente en un azul verdoso claro que parecía aquamarina.
En definitiva, podías perderte completamente en sus ojos y no desear ser nunca rescatada de ellos.
- Pues entonces tendremos que buscar tiempo. - contesté finalmente al tiempo en el que él subía sus enormes pestañas para mirarme.
Noté como su móvil vibraba en el bolsillo de su pantalón.
- ¿Ves?- dijo mirando el movil. - tengo que cogerlo. Es Niall... puede ser importante.
Salió al jardín para poder hablar mejor, por lo que me senté al lado de Simon para esperarlo.
- Gracias por contarme que estás saliendo con el "hombre que siempre habías soñado" - Dijo imitando mi voz de hace unos años atrás.
- No estamos saliendo. - me coloqué algunos rizos que caían por ambos lados de mi cara por detrás de las orejas.
- Venga ya Claire. Por poco me arranca los ojos cuando nos ha visto en la entrada- Dijo con cara asustada. - No me mal interpretes pero yo, que soy tu amigo, no actuaría así.
Me reí.
- ¿Qué hora es? - Pregunté mirando su muñeca para ver si llevaba algún reloj.
- Chica, para ser tu casa tienes muy poco claro donde están los relojes- dijo señalando a un reloj antiguo que había encima de la chimenea.
- ¿Las 9? - dije extrañada.
- Si. ¿Acaso ya tampoco sabes contar?
- Simon... - dije cansada de las bromas de Simon.- Helena debería de haber llegado ya, estamos entre los dias de semana y ella no suele llegar más tarde de las 8.
- Ya pero pero esta ese Carl - pronunció el nombre de Carl intentando darle un toque más sensual, pero quedó en una especia de graznido de pájaro.
Como en respuesta a mis preguntas se oyó la puerta de la entrada. 
- Niall dice que acaba de llamar Modest. Quieren que mañana vayamos a hacernos unas fotos para la revista Wonderland. Viene aquí a recogerme. No te importa ¿verdad? - Era Harry el que había entrado esta vez por la puerta de entrada. Creía que era Helena.
- No, que va. Pero... ¿Por qué viene a recogerte?
- He venido en el coche de Paul. El  mio estaba en casa y no me apetecia ir a cogerlo - Dijo guiñándome un ojo y sacando la lengua- Además Niall viene de ver a Justin a si que...
- ¿Justin? ¿El mismísimo Justin Bieber? - Dije sorprendida.
- Si - Dijo mirándome extrañado.- Niall y él son muy buenos amigos.
- Dios,Justin Bieber. - me mordí el labio inferior.- Puff... - suspiré con sorna sabiendo que se enfadaría.
Harry captó mi  broma  y  apoyó sus manos sobre mi cadera. Me hizo girar sobre mis talones para quedar de espaldas a él. Apoyó la barbilla en mi hombro al tiempo que susurraba en mi oído:
- Yo tambien te puedo cantar "Baby", cariño.
Su voz ronca y suave. Su aliento en mi cuello. El olor a vainilla de sus rizos. Y su forma de decir "Cariño" hicieron que me temblaran las piernas.
Suspiré. No ayudó nada a mi escasa estabilidad que me diera un suave bocado en la delicada piel que se encontraba al final del cuello y el principio del hombro.
Se oyó un portazo que nos acabó por despertar.
Harry se separó lentamente de mí pero su mano continuó apoyada en mi cintura.
Vimos a Helena pasar por delante corriendo y subir escaleras arriba sin decir ni siquiera un "Hola". Había dejado su bolso y su abrigo tirados sobre el brazo de la silla de la entrada.
Me giré hacia Harry.
- Debe pasarle algo. ¿Te importa esperar aquí? - Dije arrugando la nariz.
- En absoluto. - quitó las manos de mi cadera para dejarme ir.
- Sientate a mi lado amigo mio. Hoy juega el Manchester contra el Barça... veremos a ver que hacen tus inglesitos contra el mejor equipo del mundo. - chilló Simon desde el sofá.
- ¿Qué dice?- dijo Harry esbozando una mueca algo extraña.
- Nada, no le hagas caso, tu siéntate y esperame. - dije riendo.
Se agachó para besarme la nariz y se sentó en el sofá junto a Simon. Me encantaba verlos así y no peleando como había temido que pasaría unos minutos antes.
Subí las escaleras y entré en el cuarto de Helena.
- ¿Helena? ¿Estás bien? - susurré mientras empujaba suavemente la puerta de su cuarto.
Helena estaba buscando algo en su armario, el vestido que llevaba puesto se encontraba tirado en el suelo y acababa de ponerse su camiseta informal favortira. Parecía una especie de sudadera sin capucha pero era mucho menos abrigada y tenía dibujado un bonito búho en la parte frontal. Nada la cubría de cintura para abajo excepto unas bragas.

- No. No estoy bien. - su tono fue algo sarcástico, pero por su voz supe que estaba dolida.
Salió de su escondite y buscó algo entre los cajones que se encontraban en la otra punta de la habitación, sacó unos leggins negros y se los puso. Llevaba el pelo recogido en una improvisada coleta. Después del tiempo que llevaba viviendo con ella me había dado cuenta de que siempre se recogía el pelo cuando estaba algo incómoda.
Me miró a la cara y adiviné por sus ojos que había estado llorando.
- ¿Quieres contarle a mamá lo que ha pasado? - dije dando unas palmaditas al lado de donde me había sentado en su cama  y le sonrei con tristeza. Siempre que necesitábamos contarnos algo decíamos la misma frase.
Se sentó a mi lado y me lo contó todo.
El tal Carl... todo era por el tal Carl. Lo había visto otras veces pero me parecía un tipo prepotente y con demasiado orgullo propio. Era el típico chico que encuentras caminando por la calle con la cabeza bien alta y una expresión de superioridad en el rostro. Pero a Helena le encantaba, así que yo no tenía ni voz ni voto en este asunto.
El chico en cuestión y Helena llevaban meses teniendo una relacion un tanto extraña. Sin compromiso.
Con lo que no contaba Helena es que acabaría gustándole más de lo previsto. Esta noche Helena tenía la esperanza de que Carl le dijera que quería ir en serio con ella y que quería dejar a un lado su estúpida relación sin compromiso. Según me había contado, al llegar a la casa, se lo había encontrado muy acaramelado con otra chica que ella no conocía. Helena obviamente se había enfadado. Cuando el chico se dió cuenta hablaron y él le dejó muy claro que no quería llegar más lejos con ella.
- Fuí como un puñetero juguete. Fuí como un chicle de fresa. Al principio te encariñas con él pero cuando le sacas todo el sabor cambias al de menta. Solo ha estado conmigo para aliviar la soledad.- dijo con tristeza Helena mientras acompañaba las frases con algún que otro puchero. Me hizo gracia la comparación que había hecho, pero decidí no reirme por la situación.
- Pues ahora eres TU la que tiene que ser mejor que él. No le des a ese capullo la satisfaccion de ver que te importa. - dije intentando animarla.
Entonces un chillido se oyó desde abajo. Simon no paraba de chillar que habían marcado gol, supongo que para enrabiar a Harry.
- Baja abajo. Para las pocas veces que lo ves no vas a estar consolandome.- dijo Helena sorbiendo los mocos y limpiándose ambas mejillas con un asqueroso pañuelo cubierto de mocos.
Le ofrecí un pañuelo limpio para que no se ensuciara más.
- No eres ninguna molestia. Además, estoy más que segura de que Simon no dejará que Harry se aburra. - me los imaginé a los dos animando a sus respectivos equipos en el salón, con una gigantesca bolsa de patatas y alguna coca cola. Supongo que cualquier chico estaría encantado.
- Anda baja, de verdad. Yo estoy bien. - dijo empujándome un poco fuera de la cama.
- Solo si bajas tu conmigo. - me levanté y me crucé de brazos frente a ella esperando a que se levantara.
- No quiero ver a nadie.
- Pues sales al jardín a que te de un poco el aire. - tiré de su mano intentando que se levantara de su cama. No podía dejar que se quedara allí entre papeles llenos de mocos y toda la ropa tirada en el suelo.



Bajé la calle buscando la casa de las ventanas azules que me había dicho Harry. ¡Pero si todas las casas tenían las ventanas azules! Maldito Harry. Llevaba fuera todo el día entre unas cosas y otras y cuando por fín puedo ir a casa, resulta que tengo que hacer de chofer personal. Vi una casa con el número diecisiete pintado en la puerta de entrada y detuve el motor del coche.
- Esta és. - Murmuré. Aparqué en la calle de enfrente y me puse la chaqueta para salir a la calle. -Y encima me pierdo el partido.
Sacudí la cabeza asqueado y bajé del coche. La casa estaba toda rodeada con una bonita valla azul de un tono más claro que las ventanas. En medio había una pequeña puertecita de metal del mismo color que ponía "Bienvenido" en la puerta. Estaba claro que aquí vivía una chica. Me disponía a cruzar el pequeño jardín que acompañaba a la valla para acercarme a la puerta cuando escuché unos ruidos procedentes del jardín derecho de la casa.
- Un chicle de fresa. Un maldito chicle de fresa. - dijo una voz femenina.
Me acerqué un poco más y ví  un pelo largo y anaranjado que destacaba sobre todos los colores oscurecidos por el atardecer. Estaba agachada en la hierba buscando algo.
- ¿Un chicle de fresa? Me parece que no vas a encontrar muchos por aquí.- Le dije a la vez que me apoyaba en la pared que tenía detrás. La chica se quedó rígida y se giró bruscamente para ver de donde provenía la voz. Tanto, que calló al suelo de culo.
No pude evitar reirme mientras le ofrecía mi mano para levantarse.
- ¿De qué te ries? ¿Quien eres tú? y ¿qué estas haciendo en mi casa? - Dijo mal humorada intentando levantarse por sí sola rechazando mi mano. Tenía un adorable rubor en las mejillas.
- ¿Tu casa? Yo creía que eras una especie de vagabunda que buscaba un ... ¿Chicle de Fresa? - Alcé la ceja divertido por la situación y sobre todo porque me encantaba ver cómo esta desconocida se enfadaba.
- Para tu información. Sí. Es mi casa. Y no. No buscaba un chicle. Buscaba un trébol de cuatro hojas. - dijo la chica justo antes de mirar al suelo.
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- ¿Un trebol? ¿Para qué? - miré yo también al suelo, es cierto que estaba plagado de tréboles que sobresalían del césped.
- Me recuerda a mi tierra. Además ultimamente no he tenido mucha suerte y no me vendría nada mal un poco de esta. - dijo girando la cabeza hacia el otro lado para apartar la mirada de mí.
Me di cuenta entonces de que había estado llorando por sus ojos algo hinchados e intenté cambiar de tema.
- ¿Eres Irlandesa?- dije con curiosidad.
- Si. De un pequeño pueblo cercano a Dublín. - volvió a posar sus ojos en los míos. Tenía unos ojos enormes poblados de unas largas pestañas. Estaba un tanto oscuro pero estaba claro que sus ojos eran marrones.
- Yo también, soy de Mullingar. 
Me quedé mirando a la chica. Parecía triste, no quería ver hoy a nadie triste.
- Entonces, ¿me puedes explicar por qué decias "chicle de fresa" si estabas buscando un trébol de cuatro hojas? ¿Es como una especie de aliciente? ¿Como cuando los recolectores cantan una canción, solo que tú dices "chicle de fresa"? - Dije riendome. Me gustaba ver como se enfadaba.
- ¿A tí que te importa? - ví como sus ojos cambiaron de expresión y ahora estaban algo más entrecerrados escudriñándome la mirada.
- Nada, nada. Por cierto, me llamo Niall. - incliné un poco la cabez para simular una reverencia.
- Yo Helena. Y ahora...- dijo mirandome de arriba a bajo mientras se cruzaba de manos bajo el pecho - Niall, ¿me podrias decir que haces en mi casa? Y no me vengas con la absurda historia de que querías contribuir con la comunidad eliminando a los sin techo que se acoplan en los jardines porque no me lo creo.
Solte una carcajada. Me gusta esta chica.
- No, he venido a buscar a alguien. ¿Está Claire en casa? -Dije mirando la pared sobre la que estaba apollado.
La chica pareció decepcionada.
- Tranquila encanto, es solo por cuestiones de negocios. - le guiñé el ojo mientras sonreía.
La chica se sonrojó brevemente y entró corriendo a la casa maldiciendo mi nombre.
- SI. ESTÁ EN CASA. Y AHORA ENTRA, ANTES DE QUE ME DE POR ECHARTE A TÍ Y A TU MALDITA GUASA DE MI CASA.
- ¿Ese ultimo verso lo has improvisado o lo tenías ya preparado? Porque rima. - me separé de la pared y corrí para alcanzarla en la puerta. - ¿No sería por mí por quien suspirabas? 
Dio un suspiró de impaciencia y entró en la casa, dejándome la puerta abierta para poder pasar.

3 comentarios:

  1. :o Pobre Helena Tuvo Un Día Terrible, Pero A Mi Se Me Aparece Niall De La Nada Y Mi Vida Es Perfecta :3 Sos Una GENIA Escribiendo! Sigue Asi :'D

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  2. Jjajaja A ti y a cualquiera!!! jajaja
    Awww no me digas eso que lloro!! muchas gracias cielo :')

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  3. U.u Extraño Que Subas Capítulos :S Perdoname Esque Soy Muy Impaciente :( Ja Besoos Girl

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