¡Raindrops en Wattpad!

Capítulo 19: Tentaciones.

- ¿Claire, me estás escuchando? - Dijo Helena golpeando con el talón en el suelo mientras colocaba sus brazos cruzados debajo de su pecho.
- ¿Eh? Si, si...- sacudí la cabeza.
- Mentira. ¿Por dónde vamos?
Miré el guión. Hacía rato que llevábamos preparando la obra que dentro de poco representaría Helena.
- ¿Sr. Crave abraza con fuerza a Lady Marion? - Dije entrecerrando los ojos y mordiéndome el labio esperando haber acertado. La verdad es que no estaba prestando atención.
- Casi. Hace un rato que hemos pasado de página. Claire, tengo la actuación dentro de una semana. Tengo que saberme todo esto. - Dijo sentándose a mi lado y tocándose las sienes.
- Pero si te lo sabes perfectamente. - cerré el guión justo después de colocarle el separador. - Otras cosas no pero actuar se te da de miedo.
- Pero es que no le acabo de coger el papel a Lady Marion. Yo no soy tan delicada. - Dijo acompañando su afirmación con un parpadeo coqueto.
Me reí.
- "Oh, mi buen señor. Corren tiempos dificiles. Los bastos prados y el ganado de mi padre no nos llegan para todos los impuestos cobrados por la reina" - Dijo poniéndose la mano en la cabeza - Por dios, si quiere tirárselo que no lo haga por pena.
- Me encanta cuando te pones sensible. -Dije subiendo una ceja y dejando al lado el taco de folios que formaba el guión de la obra. Nos habíamos sentado en el salón esperando coger algo de luz en el nublado día que hacía hoy. 
- Lo sé, y como eres tan mala haciéndo de ayudante te toca a tí preparar el almuerzo. - Dijo sonriendo y subiendo sus piés únicamente cubiertos por unos gruesos calcetines sobre la mesa.
- ¿Qué? Pero si he estado trabajando. - Dije tumbandome en el sofá. Había pasado toda la mañana en la librería. Sé que no era un trabajo en el que hubiera que hacer mucho ejercicio físico, pero aún así estaba algo cansada.
- Nada, no me pongas escusas. Ayer lo hice yo. - cruzó los brazos al rededor de uno de los cojines que reposaban en el sofá y me miró de golpe. - Por cierto, ¿has quedado hoy con Harry?
- Voy a su casa. - me senté erguida sobre el sofá esperando su reacción.
- ¿A su casa? - Dijo dándose la vuelta rápidamente para mirarme a los ojos fíjamente.
- Sí - me levanté de golpe para no darle más importancia al asunto y me dirigí a la cocina. - ¿Te apetece pasta?
- Si, a la carbonara por favor. - se quedó parada un momento y después continuó. - ¡No me cambies de tema! Espera. Te ayudo y me cuentas.

- Helena, el queso. - Dije por cuarta vez en menos de cinco minutos.
- ¿Entonces? - ella seguía ignorándome y haciéndome preguntas absurdas.
- ¿Qué? - cogí el cuchillo y me giré para verla.
- ¿A su casa? - Helena intentaba entablar una conversación, pero no tenía ni idea de cuál era. Ella seguía mirándome con sus grandes ojos marrones. 
Una Irlandesa de ojos marrones y pelo rubio anaranjado. Para nada típico.
- Si - Dije partiendo el pavo cansada de intentar que me ayudara en algo.
- ¿Y? -insistió.
- ¿Y qué? - Me dí la vuelta, abrí la nevera y cogí el queso- Gracias por nada - Dije levantándo en la mano el queso.
- ¿Querrá que le enseñes el movimiento de caderas español? - Dijo guiñándome un ojo y moviendo las caderas en círculos.
Puse los ojos en blanco mientras comenzaba a rallar algo de queso para echárselo a la pasta.
- Vamos a cenar y a ver una película, nada más. 
- Si, ya ¿y cómo se titula la película? ¿Con derecho a roce? - Dijo dándome una palmada en el trasero.
- ¡Helena! - Dije tirándole un poco de queso rallado. - ¡NO! No se cuál vamos a ver. Lo único que vamos a hacer es pasar un poco de tiempo juntos. Además, solo conozco a Harry desde hace un mes. - más bien parecía que estaba tratándo de convencerme a mí misma más que a ella.
Harry me había llamado esta mañana para preguntarme si me venía bien quedar esta noche los dos juntos. Claramente, no le puse ninguna objeción.
- Pues lo suficiente. - dijo ella más que satisfecha.
- ¡HELENA LA NATA! ¡SE QUEMA LA NATA! - chillé apartándola de mi camino y moviendo la nata líquida, ahora algo quemada, que estaba en la cacerola. - ¿No ibas a ayudar? 

- Son 7,50 libras señorita.- dijo la voz ruda del taxista desde el asiento delantero del coche. 
Saqué el dinero necesario, con una escasa propina de 50 centavos.
- Aquí tiene. - le extendí el dinero y abrí la puerta para irme. - Muchas gracias, adiós.
Salí del taxi. Sé que el metro hubiera sido mucho más barato pero sinceramente no tenía ni la más remota idea de como llegar a casa de Harry aunque este me lo hubiera explicado. Al principio creía que sería en el barrio donde vive mi jefa, ya que lo ví los primeros días que estuve por aquí, pero no era esa la dirección. Supongo que por allí viviría la chica rubia. Intenté alejar su bonito pelo de mi cabeza y centrarme en encontrar el piso de Harry.
Me miré en el escaparate que tenía justo delante. Formal e informal a la vez. Del estilo "Me gustas pero vamos poco a poco". Recordaba las palabras de Helena.

FLASH BACK:
 Estaba en ropa interior, con una toalla en la cabeza y Helena tirada en la cama mirando una revista.
- ¿Demasiado arreglado? - entré en la habitación enseñándole un bonito vestido negro que me había regalado mi madre el año pasado.
- No, está genial. Ponte ese. - dijo justo un minuto después de volver a posar los ojos en su revista.
- Si, demasiado arreglado. - lo volví a colocar en el armario.
- ¡Pero es muy sexy! - gritó Helena desde la cama.
- Ya pero yo no quiero ir sexy. 
Me dí la vuelta y rebusqué en el armario.
- ¿Y esto? - Saqué del armario un bonito jersey color pastel y unos pantalones negros.
- Está bien, si quieres ir a ver un partido de fútbol con tus amigos. ¡Vamos Claire! - refunfuñó.
- A mí me parece perfecto. - dije cogiendo un pañuelo de lana granate que tenía en el cajón y mis queridas zapatillas planas color marrón.
- No sé para qué me pides opinión. - dejó la revista tirada en mi cama y salió de la habitación.
FIN DEL FLASHBACK

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Me coloqué frente el portal del lujoso bloque de pisos situado un poco al este del centro de Londres. Busqué entre los pequeños cartelitos que indicaban el número del piso y su correspondiente letra.
- 6D, 6D, 6D... ¡6D! - Encontré el piso que buscaba y pulsé el botón.
Unos segundos después se oye como el teléfono es descolgado.
- Sube. - dice la voz ronca de Harry desde el otro lado apenas un segundo antes de volver a quedar en silencio.
- Vaya. Si que tiene prisa.
Al entrar me quedé impresionada con la entrada. Era una urbanización de muy buen gusto y muy elegante. Todo seguía una gama de colores muy simple pero que le daba un toque exquisito al lugar. Cada puerta estaba pintada de negro y en ellas había dibujado un número en dorado y estaban rodeadas con una pared púlcramente blanca. Siempre los mismos colores. Pasé a un patio común en el que había dos piscinas cubiertas rodeadas por un bonito jardin que estaba magníficamente cuidado. Me quedé admirando el lujo del lugar.
- ¿Piensas dejarme esperando todo el día? - Dijo una voz desde arriba.
Alzé la cabeza y allí lo ví, unas cuantas plantas más arriba con los antebrazos apollados en al barandilla. Todos los rizos rodeaban su cara sobre la cual circulaba una preciosa sonrisa. Me obligué a mí misma a responder.
- Subiría más rápido si supiera por donde. - miré a mi al rededor y no veía más que puertas pero no veía ningún tipo de ascensor o escalera.
- Sigue recto y segundo pasillo a la derecha. - entonces, desapareció de mi vista.
Hice lo que me dijo y encontré un ascensor justo en medio del pasillo. Pulsé el número seis en el ascensor y esperé a que llegara a su destino. Este paró y las puertas se abrieron.
- Buenas noches. - no tuve apenas tiempo de verle, entró corriendo en el ascensor.
Unos brazos me rodearon la espalda y unos labios buscaron los mios. Sus manos subían y bajaban por mi espalda en pequeñas caricias que me hacían pensar que el ascensor continuaba moviéndose. Harry intensificó el beso hasta un punto en que mi corazón parecía que se iba a salir del pecho. Sonó un pequeño chirrido y las puertas del ascensor pillaron a Harry.
Él rió y me cogió de la mano.
- Ven. - dijo tirándo suavemente de mí.
Me guió por los pasillos. Yo mientras tanto miraba su ropa. Él iba exactamente con mi estilo. Llevaba un jersey color marron claro que se ceñía a su figura y unos pantalones negros. El jersey marcaba perfectamente las formas de sus hombros y su espalda, la cual yo admiraba desde atrás. Miré a sus pies.
Me reí.
- ¿Qué pasa? - Se dió la vuelta sonriendo.
- Nada. Estaba mirando como ibas vestido y después he visto tus zapatillas.
Miró hacia abajo. Llevaba unas zapatillas de estar en casa verdes que rompían toda la elegancia del conjunto.
- ¿Te molesta? - dijo sin levantar la cabeza pero sí los ojos.
- Para nada - Dije riendo.
- Hoy hemos hecho otro photoshoot y llevo casi 4 horas con traje y zapatos incomodísimos. Ten piedad. - hizo una mueca con los labios que habría ablandado al mismísimo diablo.
Abrío la puerta y me hizo una señal para que pasara primero. Después me quitó el abrigo.
- Gracias. - susurré.
Si. Su apartamento era tal como me lo había imaginado. Muy elegante, plagado de muebles modernos y pequeños objetos de decoración en algunos estantes. Algunos de ellos eran realmente extraños. Un bonito sofá color crema se encontraba al centro del piso en frente de una televisión enorme. 
- La compré hace menos de dos meses. Nuestros managers dicen que tenemos que invertir el dinero. Y como ya tengo 3 coches... - Dijo encogiéndose de hombros.
- ¿Estás intentando impresionarme Styles? - Dije subiendo la ceja y dándome la vuelta.
- ¿Funciona?
Me acerqué a él.
- No me interesan los coches. 
Harry inclina la cabeza para besarme.
Justo antes de que posara sus labios sobre los míos comienzo a hablar.
- Me interesa la comida, Helena ha quemado el almuerzo de hoy y hemos tenido que tomar un sandwich.
Él rió.
- Ah no. Eso ni hablar. No puedo dejar que pases hambre. Ven. - Me empujó suavemente con él.
Nos dirijimos a la cocina. La mesa estaba llena de comida. Había una enorme ensalada de frutas, un poco de pollo y arroz con setas. Estaba todo delicadamente colocado sobre la mesa a la espera de que alguien se lo comiera. Había dos platos colocados uno en frente del otro, pese a que la mesa era bastante grande. Cada cosa estaba correctamente colocada en su sitio. Me sorprendió verdaderamente que todo aquello lo hubiera hecho Harry.
- ¿Esto lo has hecho tú? - pregunté abriendo mucho los ojos.
- La ensalada sí. El arroz lo he encargado. - Dijo disculpandose.- Me hubiera gustado poner velas pero no he tenido tiempo. - se encogió de hombros.
- No importa. Es perfecto. - dije empapándome de todo aquel conjunto de olores.
Me apartó la silla para que me sentara y después comenzó a servir la ensalada sobre mi plato para continuar sirviendola en el suyo.
- Tiene muy buena pinta Harry. - dije obsevando como colocaba el plato frente a mí.
De verdad la tenía, además, estaba cada ingrediente colocado con cuidado en cada sitio estratégicamente diseñado para darle un color más apetitoso. No me podía creer que la hubiera hecho él.
- Mi madre siempre nos hacía esta ensalada a mí y a mi hermana. Un día me dijo: "Si algún día tienes que cocinar algo para alguna mujer, incluyendome a mí, prepara esta ensalada." Aún no sé por qué. - Se sentó a mi lado después de servir toda la ensalada en ambos platos y esperó impaciente a que le diera mi aprobación.
Probé la ensalada tranquilamente cerrando los ojos para concentrarme en los sabores.
- Dios, está buenísima. - Dije lamiéndome los labios. Realmente lo estaba. Tenía una mezcla de sabores que producía un contraste nada más entrar en la boca entre agrio y dulce. Era como si concentraras varios sabores distintos en un mismo bocado. 
- Gracias mamá. - Dijo mirando al techo.
Me reí.
- Lo digo enserio. ¿Qué lleva? ¿Crema de fresa? ¿y arándanos? - volví a coger otro bocado para continuar descifrando lo que contenía esa delicia.
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Harry asintió con la cabeza visiblemente satisfecho.
- A ver si averiguas el ingrediente secreto. - estaba realmente divertido con el juego que él mismo había inventado.
- No me digas que lo dulce es chocolate. - dije abriendo mucho los ojos. Nunca había probado ninguna ensalada que llevara como condimento el chocolate.
- Bingo. - dijo guiñándome un ojo mientras mostraba una enorme sonrisa.
- Me encanta. Ya sé por qué lo dice tu madre. A las mujeres nos gusta comer sano, la fresa le da un toque dulce a la ensalada que nos encanta y lleva chocolate que nos vuelve locas. Aunque solo sea una pizca. Además, lleva estos arándanos que le dan un toque agrio que contrasta a la perfección con el dulce. Dile a tu madre que es una genia.- seguí comiendo la ensalada.
Harry se dió por satisfecho y comenzó a pinchar de su ensalada con el tenedor. Ví como se quedaba callado por unos momentos con una sonrisa de lado en la cara.
- ¿Por qué no se lo dices tú? - Dijo Harry metiéndose la comida en la boca mientras alzaba la cabeza para mirarme.
Me atraganté.
- ¿Perdón? - conseguí decir después de aclararme la garganta con un poco de agua.
- No quiero decir ahora. - Dijo preocupado y algo molesto a la vez.
- Es que me ha cogido por sorpresa. - me disculpé.
- Mira. Iré a casa estas navidades. Cuando hablé con mi madre insistió en que le gustaría que vinieras conmigo. - no le dió más importancia y continuó deborando su ensalada.
- ¿Ella me conoce? - conseguí decir asombrada.
- Si. Desafortunadamente Louis y Zayn hablaron de tí la última vez que vino a visitarme.
- ¿Desafortunadamente? - Dije alzando la ceja.
- Ya sabes a lo que me refiero. Me gustaría haberselo dicho yo.
- ¿Decirle el qué? - dejé el tenedor en la mesa, ahora sí que me interesaba hacia donde se dirigía la conversación.
Ese es el tema que llevaba tanto tiempo dandole vueltas. ¿Qué eramos él y yo? Ni siquiera sabía si podía referirme a "Él y yo" como un "Nosotros". Me toqué la cabeza apretando por los huecos que se encuentrar al lado de los ojos. Siempre me preocupaba demasiado por todo. Mi cabeza era como un ordenador gigante que no paraba de preguntar y suponer cosas.
- ¿Cómo? - preguntó Harry extrañado.
- Ya sabes. - Dije metiéndome un trozo de naranja en la boca - ¿Qué soy para tí? - intenté que la pregunta no sonara muy desesperada.
Harry se quedó parado un momento pero después pareció comprenderlo todo.
- ¿Es que no sabes lo que siento? Pero si te lo he dicho mil veces.
- Yo tambien quiero a Simon y se lo he dicho miles de veces pero somos amigos. - dije con tono inocente.
- Los amigos no se besan Claire.
Miré a mi ensalada. No sé porqué daba tanta importancia a aquello. Ni siquiera sabía realmente lo que esperaba que Harry dijera, pero quería algo más. No quería que pasara como Helena con Carl. Ella tambien pensaba que él quería algo más.
Harry me cogió la mano.
- ¿Qué pasa Claire? - su tono era calmado.
- Nada, es solo que... no sé. - suspiré frustrada. Realmente no sabía lo que quería.
- Mírame. - dijo con voz autoritaria pero sorprendentemente suave. Hice lo que me pedía. - Estoy enamorado de tí.
Y ahí estaba. Lo que de verdad quería oir. La forma en la que pronunció las palabras, parecía como si todo lo que había dicho, como si esas cuatro palabras fueran una promesa. Una promesa realizada con su voz, increíblemente suave, ronca y tranquila. Me había quedado perdida en sus ojos. El haber pronunciado esas palabras mirándome a los ojos había hecho que me quedara completa e irrevocablemente hundida en ese verde esmeralda que ahora lucía mucho más intenso en sus ojos. 
Noté como cada fibra de mi cuerpo se distendía y mis piernas flaqueaban pese a que estaba sentada.
Harry esperó paciente a que diera una respuesta. Pero como ya he dicho, yo estaba más que perdida.
- ¿Y bien? - Dijo impaciente.- ¿Es lo que esperabas oir? Dime que sí porque como pensaras que solo pretendía que fueramos amigos estoy seguro de que me da algo.
- Yo, yo tambien estoy enamorada de tí. - conseguí decir cuando salí del trance. Creo que no había pronunciado antes esas palabras.
Harry sonrió satisfecho por mi correspondencia y miró a su plato.
- Eso significa...- insistí para retomar la conversación anterior.
- Eso significa que me tienes que decir si iré acompañado a la cena de navidad o no. - Dijo sonriendo.
Sonreí.Ya está. Definitivo. Ya podía considerar un "Nosotros" ya podía considerar un "Él y yo" ya eramos algo. No podía seguir con la sensación de que estaba con un completo desconocido y ni siquiera sabía en lo que me estaba mentiendo.
- Tengo que ir tambien a mi casa. - dije cuando recordé de repente la promesa que le hice a Simon.
- ¿A España? - Dijo desilusionado.
- Si. Pero siempre puedo ir a tu casa en Navidad y a la mía en año nuevo. - Dije guiñándole un ojo.
- ¿Entonces? - una sonrisa esperanzadora le cruzó toda la cara.
Parecía que estuviera mirando a un niño de cinco años que espera impaciente su regalo de Navidad. ¿Quién puede decir que no a este conjunto de rizos, ojos verdes y hoyuelos acompañados de sonrisas? Pensé.
- Que sí pesado. - contesté finalmente.


Habíamos terminado de comer, me sentía completamente llena, como si me fuera a estallar el estómago. Estabamos recogiendo la mesa cuando una luz inesperada, como el flash de una cámara inundó la habitación.
- Está diluviando ahí afuera. - dijo Harry desde la ventana que se encontraba frente al salón. 
- No me digas.- Dije dejando los platos vacíos sobre el fregadero y acercándome con él a la ventana.
Parecía que una ducha enorme quería inundar todo Londres. Las calles estaban llenas de pequeños riachuelos que arrastraban la suciedad, la gente se refugiaba en bares y casas y solo los más precavidos caminaban tranquilos bajo sus paraguas. Debería haberlo supuesto, esta mañana estaba el cielo cubierto de nubes.
- ¿No pensarás irte así? - dijo separándose un poco del cristal y mirándome.
- ¿Y qué voy a hacer? Además el metro no está tan lejos. - El metro se encontraba unas calles más abajo, si cogía el paraguas conseguiría no mojarme demasiado. O eso creo.
- Claire. Ahora son casi las 12 de la noche, y no sabemos cúanto más tarde terminaremos todo. ¿Te crees que te voy a dejar ir? - dijo cruzándose de brazos y mirándome pensativo. 
Podrías llevarme tú, pensé.
- Te quedarás aquí a dormir. - tomó la decisión y satisfecho caminó de vuelta al centro del salón.
Me quedé con los ojos en blanco. Por eso no quería acompañarme, porque quería que me quedara a dormir allí.
- No puedo. - dije horrorizada siguiéndole.
- ¿Por qué? - Dijo mirándome sonriente.
Sabía perfectamente que corríamos un riesgo pero me parecía que él estaba más que dispuesto a correrlo.
- Porque...- pensé lo más rápido que pude en una excusa. - no quiero causar molestias. -Genial, menuda excusa.
Rió.
- Entonces, al no ser ninguna molesta... ¿Te presto ropa? - dijo con una sonrisa triunfante mientras cambiaba de tema.
- ¿Para qué? - sin querer entré en su juego.
- Para dormir. Si quieres dormir así... - dijo señalándome de arriba a bajo.
Me miré. La verdad es que mis pantalones ajustados y mi jersey no era la ropa más cómoda para dormir. Pero, ¿por qué estaba ya dando por supuesto que me iba a quedar a dormir allí?
- O si lo prefieres puedes dormir sin nada.- dijo mientras se iba- Por mí estaría genial. - chilló desde otra habitación. 
El Harry que estuvo en mi casa hace unos días había vuelto.
Al cabo de un rato volvió con un montón de ropa en la mano y vestido con un pantalón de chandal gris que se ajustaba perfectamente a sus caderas dejando entrever un poco la tela de sus boxers por encima de ellos. En el torso se había enfundado una bonita y vieja camiseta de color caqui con el cuello en forma de V que permitía ver sus tatuajes sobre su pecho bien formado. ¿Cómo podía estar tan tremendamente guapo con cualquier cosa? 
Noté como mi boca se secaba.
- Es la ropa más pequeña que he encontrado, puedes cambiarte en mi cuarto. - dijo dandome el montoncito de ropa. -Yo iré fregando los platos.
Entré en la habitación que Harry me había señalado. El supuesto "Pijama" que quería que llevara estaba compuesto por una malla negra ceñida que por lo que pude ver me iba a estar más que grande y una sudadera de Jack Wills morada.
Me las probé. Al menos eran cómodas.
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Las mallas, como había supuesto, me quedaban enormes. Había tenido que hacerles varios dobleces para poder caminar con ellas. Harry medía más de metro ochenta mientras que yo no llegaba al metro sesenta y cuatro. También era de esperar que la sudadera me quedara enorme. Las mangas caían a ambos lados de mis caderas y la tela sobraba por todas partes.
Por lo que había podido comprobar con el jersey que llevaba puesto, Harry tenía unos hombros enormes y bien formados, además de una espalda robusta y ancha. Por lo que el hueco que rellenaban sus hombros en la sudadera no era nada comparado con el que rellanaban los míos. Donde se supone que tenían que ir los hombros quedaba a la mitad de mi brazo. Pese a todo, la sudadera era increíblemente cómoda.
Entré en el baño e intenté colocarme de una manera decente todos los rizos que se habían inflado por la lluvia y la humedad del ambiente. Los conseguí recoger todos en una improvisada coleta de la que caían varios rizos a los lados. Me cepillé los dientes con los dedos y me miré al espejo.
Me gustaba como me quedaba. Es decir, no era uno de esos preciosos vestidos con los que cualquiera se ve hermosa, pero me encantaba sentir que llevaba algo suyo conmigo. Entonces percibí un olor. Acerqué mi cabeza al cuello de la sudadera y olisqueé. Era el perfume de Harry, siempre tenía ese olor característico a canela y vainilla. Recordé cuando lo había detectado por primera vez. En aquel callejón de Londres mientras que huíamos de los guardias. Si alguien me hubieran dicho ese día que me quedaría a dormir con ese chico, habría jurado que estaba loco. Sonreí como una tonta.
Me sentía drogada con ese olor. Entonces las palabras de Helena en la cocina me vinieron a la cabeza.
- Tengo autocontrol, tengo autocontrol. - Me repetía una y otra vez frente al espejo. - Sois personas maduras Claire. Demostrad que no sois como esos adolescentes con hormonas que no pueden ni esperar al momento adecuado para mantener relaciones sexuales. Tengo autocontrol. - Me volví a repetir a mí misma al salir de la habitación.
Entonces vi la sonrisa y los ojos de Harry recorriendome de arriba abajo justo a la salida de la habitación. Y una oleada de calor me recorrió el cuerpo.
A quien iba a engañar.
- Que dios me ayude... - Susurré.

7 comentarios:

  1. :o Me Encantooooooooooo Demaciadooooooooooooooo Este Capítuloo :'D Es Genial! Y Harry Es Un Amor♥ Sigue Asi :D Me Encata Como Escribís

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  2. Amoooooo esto joder !!! Harry *-* tienen una historia pfff inexplicable

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  3. Porfaavorrr*-*le dulcuraaa tienes al escribir..haz mas capitulosss,enganchan un montoonn:333

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  4. PORFAVOR continuaa la noveelaa ,ke intriganteee*-*cariñooo,tienes unaa dulzuraa para escribirr..

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    Respuestas
    1. AWWWWW No había visto este comentario!!! Intento contestar a todos pero algunos se me pasan :/ Muchas gracias :* Jajajajaja Lo de "Tienes una dulzura para escribir" me ha matado enserio muuucchhass graciass

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