¡Raindrops en Wattpad!

Capítulo 26: Buenos comienzos.

Llevamos al rededor de una hora en el salón y se acercan las nueve de la noche. La luz se hace más ténue en la habitación y, ahora que estoy algo más tranquila, puedo percatarme de varios detalles que antes no me llamaron la atención. Como los bonitos cuadros que se encuentran colgados en la pared, los discos de vinilo apilados cuidadosamente en la esquina de la habitación... La casa rebosaba personalidad. Casi me sentía incómoda por invadir un espacio tan privado y personal.
        — Chicos, se que acabáis de llegar pero hace tiempo que reservamos una cena en un restaurante con unos amigos, no la podemos cancelar— dice Anne haciendo que vuelva la vista hacia ella. Está sentada en el sofá que hay a nuestra derecha, junto a Robin—. A demás, así podréis acomodaros mejor y estar tranquilos.— Se levanta del sofá al mismo tiempo que se coloca la camiseta. Robin la sigue—. Harry, tienes que enseñarle a Claire su cuarto para que se instale; después puedes colocar las cosas en el tuyo.
        La palabra "tuyo" fue pronunciada con demasiado énfasis para una conversación normal, estaba más que claro que traía un mensaje detrás. Aparto la vista de Anne para centrarme en Harry, el cual mira a su madre de forma extraña. Parece algo sorprendido y...¿Avergonzado?
        —Vale, mamá.— Añade Harry mientras niega suavemente con la cabeza. Sí que parece algo avergonzado, por el tiempo que llevo a su lado, sé que cuando coloca su mano detrás de su cabeza no se siente del todo cómodo.
        Capto a los pocos minutos de qué va la "conversación" que mantienen mentalmente madre e hijo. Anne simplemente estaba dejando claro que en su casa no íbamos a dormir juntos. No era necesario que ella me lo recordara, no tenía pensado llegar a su casa y meterme en la cama de su hijo. Noto como toda la sangre de mi cuerpo se concentra momentáneamente en mis mejillas.
        —Podéis hacer algo de cena o pedir comida a domicilio.— Dice ella mientras se coloca el abrigo color marrón sobre los hombros. Robin a su lado, ya se lo ha puesto y espera con las llaves del coche en la mano—. Hasta luego. Ha sido un placer conocerte Claire, nos vemos mañana.— se despide de nosotros con un beso y sale por la puerta.
        Robin comparte una mirada de complicidad con Harry antes de salir por la puerta a la vez que se encoge de hombros. Casi puedo oír como le dice mentalmente "Ya sabes cómo es tu madre" y me dan ganas de sonreír. Parecía más bien un amigo que un padrastro para Harry. Realmente no sé que clase de relación mantienen Harry y su padre biológico, pero no quiero preguntar. Nadie lo ha mencionado y no quiero parecer entrometida.
        —Harry— susurra Gemma detrás de nosotros por lo que nos obliga a darnos la vuelta para poder verle la cara—. Yo también me voy, he quedado con Liam para cenar— dice colocándose una bonita chaqueta americana sobre los hombros y cogiendo su bolso en la mano derecha.
        Por unos momentos me quedo algo atrapada en al conversación, ¿Liam? ¿El Liam que yo conozco? A mí me resultaría muy raro que mi hermano estuviera saliendo con algún compañero mío.
        —Liam es el novio de mi hermana,— me susurra Harry cerca del oido tras ver mi expresión desconcertada— Liam, no el que tú conoces.— Parece algo divertido ante mi confusión.
        —Nos vemos mañana, adiós Claire.— Me despide con una sonrisa y un coqueto guiño. Me recuerda a Harry tanto en algunas expresiones que me da por imaginármela con una enorme peluca de pelo rizado corto y color cobrizo. Podrían pasar por gemelos.
        No es hasta que Gemma sale por la puerta, que me doy cuenta de que estamos completamente solos, Harry y yo.
***
        Cuando siento que el avión se tambalea bajo nosotros en señal de que hemos aterrizado, me dan ganas de saltar y salir corriendo de allí. Necesitaba urgentemente estirar las piernas. El anciano Irlandés que estaba a mi lado, acaba de levantarse y se frota los ojos de una forma que me enternece.
        —Me ha encantado volar contigo, espero no haber sido muy mala compañía— dice enseñando sus perfectos dientes blancos, obviamente prótesis dentales.
        Pese a que se había pasado todo el viaje roncando y echado sobre mi hombro, no puedo decepcionar a la adorable sonrisa que espera una respuesta a mi lado.
        —Para nada,— contesto mientras comienzo a levantarme y a salir del pasillo tras él— ha sido usted la mejor compañía que he tenido en mucho tiempo.
       Sé que quizás influye que soy irlandesa, pero no entiendo cómo hacen los hombres irlandeses para tener una sonrisa tan extremadamente seductora y bonita al mismo tiempo. Sin pretenderlo, una bonita sonrisa aparece fugaz en mi cabeza acompañada de unos bonitos ojos azules y una tez clara. "Déjate de estupideces, Helena" me critica mi subconsciente.
        Mi acompañante se despide de mí con un amistoso saludo de manos y continúa su camino. Recorro el aeropuerto en busca de alguna cabina de cambio de moneda. He traído parte de mis ahorros y quiero cambiarlos a euros. Cuando me fui a vivir a Inglaterra tuve que cambiar todo mi dinero a libras y cada vez que volvía a Irlanda tenía que cambiar una pequeña cantidad en euros.
        Salgo del aeropuerto con la esperanza de encontrar algún taxi libre, pero estamos en Navidad. Y todo el mundo vuelve a casa por Navidad. Ese es el riesgo que se corre cuando intentas darle una sorpresa a tu familia; nadie te espera en el aeropuerto para que no tengas que estar pasando frío esperando a que algún generoso taxi se decida a recogerte.
        Llevo al rededor de diez minutos intentando que algún alma caritativa se decida a llevarme a mi casa. Cada vez que intento acercarme a un taxi, alguien se adelanta y entra primero. Es más, hay un taxista en concreto que, si no me equivoco, ha pasado cuatro veces por delante mía; pero no para a recogerme.
        Finalmente, el conductor que lleva un buen rato dando vueltas, se percata de mi presencia y se acerca a la acera a socorrerme. Coloca cuidadosamente todas las maletas en el maletero y espera a que me meta en el taxi sin mediar palabra. "¡Qué cortesía!" 
        Abro de mala gana la puerta trasera a la del conductor y me lanzo sobre el cómodo asiento. Cierro los ojos para entrar algo en calor.
        —A Strawberry Beds, por favor.— digo pronunciando con cuidado el nombre de mi ciudad-pueblo. No tenía muchos habitantes como para considerarlo una ciudad, pero tenía los suficientes como para tener todas las infraestructuras necesarias.
        Cierro la puerta para evitar que salga el frío y me giro con cuidado hacia mi derecha para colocar mi bolso en el espacio central. Me percato de repente que no estoy sola en el taxi, unos desgastados vaqueros descansan al lado del bolso que acabo de colocar. Levanto la cabeza lentamente y lo veo.
        —Hola mi pequeña Irlandesa.
***
        Harry sigue a su hermana hasta la puerta para cerrarla después de que salga. Son apenas unos segundos los que la puerta permanece abierta, pero son suficientes para que el frio de afuera me impacte de lleno.
        Una vez cierra la puerta, se gira lentamente. Parece que pretende ocultar su sonrisa, pero no lo consigue. Por el contrario esboza una mueca divertida con la boca.
        —¡Por fín solos!— Exclama mientras se acerca hasta mí para abrazarme. Una vez sus grandes brazos me rodean la cintura, me alza un poco por encima del suelo para quedar frente a frente.
        Me río con ganas mientras intento colocar algunos de sus rizos que se han descolocado cuando ha venido a abrazarme.
        —Menos mal, — digo jadeando por haberme reído antes— creía que si volvía a meter la pata una vez más tu madre me echaría de casa.
        —Tampoco ha sido para tanto— dice sarcástico—. Has confundido a mi padrastro co mi padre biológico. Has pisado la cola al pobre gato  ¿sabes que tiene nueve años?— forma una graciosa mueca con la nariz—. ¡Ah sí! Y has hecho que mi madre dude de mi "Resistencia". - Dice mostrando una sonrisa pícara mientras me acerca más a él—. Por lo demás, todo bien. Puedes estar tranquila ya que te adora.
        —Un momento, un momento,— le digo alejándolo un poco— ¿qué tu madre dude de tu "resistencia"? —Alzo la ceja intentando que no se note que mi sonrojo al recordar la advertencia de su madre sobre los dormitorios—. ¿Se puede saber por qué tengo la culpa yo de eso?
        —Bueno, habrá visto que no te quito ojo de encima—responde él dulcemente— y de eso, tienes toda la culpa. — Dice dándome un pequeño y rápido beso en los labios.
        En el pasillo no hay mucha luz, únicamente la suficiente para no chocarse con nada. Esta proviene de una pequeña lámpara colgada en el centro del techo que aporta un color anaranjado al pasillo.
       — Yo no tengo la culpa, —comienzo a decir mientras me bajo de sus brazos— suelo causar esa atracción en los hombres. - Digo en venganza mientras me alejo lentamente hacia el salón.
        Camino hasta el sofá donde estaba sentada con Harry para recoger mi mochila.
        —Un momento, un momento... - Dice detrás de mi repitiendo mi tono de voz — ¿Todos los hombres?— Espera hasta que me doy la vuelta y lo veo apoyado en el marco de la puerta con una expresión divertida —. Señorita Williams, ¿qué voy a hacer con usted?
        La forma profunda en la que pronuncia mi apellido acompañada de la forma en la que se muerde el labio mientras me mira, hace que me flanqueen las piernas. Mi nombre suena tan bien desde esos labios; parece una incitación.
       Ahora controlo la situación, por lo que me anoto mentalmente un tanto. Voy en ventaja.
        —Pues, estaría bien que me enseñara donde voy a dormir —digo subiendo las escaleras consciente de que me sigue por detrás—. No vaya a ser, señor Styles, que me meta por equivocación en su habitación esta noche.
        Oigo como jadea detrás de mí y casi se me escapa una risa.
        —Sinceramente, señorita Williams, está consiguiendo que me niegue a enseñarle su habitación— dice cuando se para delante de una puerta, la cual supongo que da a mi habitación—. Aquí la tienes.
       Entro y la observo; es bastante funcional. Tiene una buena cama de matrimonio que se sitúa en el centro de la habitación pegada a la pared; un gran armario color caoba a juego con un pequeño tocador a su lado; y una mesita de noche. Lo esencial para una habitación de invitados. Mis maletas están al lado de la cama.
        —Te dejo sola un rato.— Me informa aún desde la puerta—. Coloca tus cosas y ponte comoda, veremos una película.
       —Quisiera darme una ducha,—añado dejando la mochila sobre la cama— ¿y el baño?
        —Hemos pensado lo mismo, cielo.— susurra con su profunda voz enmarcada con una de sus sonrisas mientras comienza a sacarase la camiseta.
        Me quedo mirando, sorprendida, cómo su camisa recorre lentamente todo su torso hasta finalmente caer al suelo. Observo con detalle todos sus tatuajes. No había imaginado que tuviera tantos; su brazo izquierdo estaba repleto de ellos y su torso también, pero su espalda y su brazo derecho estaban libres. Le sientan terriblemente bien; me encantaría conocer la historia de todos y cada uno de sus tatuajes. Siento como me pican las manos por la necesidad de acariciarle su piel dorada y pasar mis dedos sobre sus tatuajes.
        Trago saliva.
        —¿Sabes lo que me consuela?—dice Harry con una sonrisa divertida sacándome de mis ensoñaciones—. Que sólo tenemos un cuarto de baño con ducha.
        Observo cómo se ondulan los músculos de su espalda mientras se aleja por el pasillo. "Maldito sea." susurro mientras le anoto mentalmente cien tantos a él.

2 comentarios:

  1. Sonia !!! Ha sido muy cortito , lo llevo esperando mucho !!!! aun asi me ha encantado que Helena se encuentre a Niall , y Harry esta bastante jugueton ... espero con ansias esa ducha juntos . No tardes mucho en subir pleaseee

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    1. Jajajaja no es cortooo! esque como no tiene foto da esa sensacion! tranquila entre hoy y mañana subo cap :)

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