¡Raindrops en Wattpad!

Capítulo 31: Con margaritas y Shakespeare.

Apreté los parpados antes de separarlos lentamente, la luz que entraba por la ventana afirmaba que habíamos dormido hasta tarde. Veía la habitación borrosa, unos brazos me rodeaban. Poco a poco la imagen que podía captar mi retina se iba aclarando hasta alcanzar la vista normal.
Giré un poco la cabeza para mirar a Harry. Este me estaba mirando con una sonrisa mañanera en la cara. Tenía el pelo totalmente alborotado y los ojos todavía adormilados, pero llevaba más rato despierto.
- Buenos Días. - Dijo con su voz ronca mañanera mientras me daba un pequeño beso.
- Buenos días. - Dije yo con una voz que no podía ser mía.
Tosí un poco para aclarármela y sonreí en disculpa.
- ¿Cuánto llevas despierto? - Dije bostezando.
- Bastante rato. - comenzó a reírse suavemente.
- ¿ Y qué has hecho este rato?
- Mirarte. Hablas en sueños. - Dijo riendo.
Ya me lo habían dicho. Era algo que por mucho que lo intentara no podía remediarlo.
- Oh, no. Dime que no he dicho nada vergonzoso. - Dije tapándome la cara con el cobertor.
- No pienso decírtelo, por ahora. - Dijo apartando el cobertor de mi cara. - ¿Sabes que te levantas increíblemente sexy?
Esto último lo dijo inclinándose hacia mí y dándome un mordisco en el labio inferior.
- Si de verdad te resultara sexy, me hubieras hecho el desayuno. - Dije en sus labios.
Harry se echó un poco hacia atrás.
- Yo no soy de traerte los desayunos a la cama... - Dijo mirándome a los ojos. - ... soy de hacerlos juntos.
Volvió a apoyar la cabeza en la almohada.
- Ademas... es imposible que consiga zafarme de ti.
Lo miré extrañada y él soltó una risita señalando debajo de las sabanas.
Alcé una ceja y levanté un poco la colcha para mirar por debajo. Tenía la pierna de Harry atrapada entre las mias.
Solté una risa y abrí las piernas. Al darme cuenta de nuestra desnudez caí en la cuenta de lo que habíamos hecho. Sonreí como tonta hasta que me llegó una idea a la cabeza. La sangre se esfumó de mi cara.
- Oh, no. - Dije apartándome el pelo de la cara y mirando al techo.
- ¿Qué pasa? - Dijo Harry preocupado.
- No, no, no, no... ¿Qué hemos hecho?
- ¿Quieres que te lo explique? - Dijo acercándome a él.
- ¡No!... Harry, hay algo que hicimos mal, mas bien algo que no hicimos. - Dije incorporándome en la cama.
Harry me miró con cara confundida.
- Te tenias que haber puesto algo que no te pusiste... - Dije intentándolo que lo entendiera.
Los musculos se le relajaron y soltó un suspiro.
- Me habías asustado... - Dijo mirándome. - Menos mal que hay alguien responsable en esta habitación.
Lo miré extrañada y el hizo una señal con la cabeza hacia la mesita de noche. En ella había un envoltorio cuadrado azul que me dio el alivio para el resto de mi vida.
Lo miré con cara de plenitud.
- Gracias a Dios. - Dije.
- No, gracias a que se lo que me hago. - Dijo sonriendo. - Imaginate que lo hubieras hecho con algún idiota. Si fuera por ti...
- Ya veo que sabes lo que te haces. - Dije con una sonrisa pícara.
Harry me miró con sorna.
- Hace un poco de frio ¿no? - Dijo levantándose. - ¿No crees que nos vendría bien una ducha caliente?
Y dicho y hecho, se acercó a la mesita y cogió otro paquetito azul, lo sacudió delante de mí y comenzó a andar hacia el cuarto de baño.
Ví como salía por la puerta completamente desnudo y me eché a reir.
- Esta va a ser una etapa interesante. - Dije mientras le seguía a por la ducha caliente.


Había conseguido que mi madre dejara que me fuera a Dublín después de volver ayer diciéndole que iba a reunirme con unas antiguas amigas. No tenía ni idea de lo que Niall me estaba preparando, por lo que no tenía ni idea del que ponerme, por lo que estaba de los nervios. Como siempre, iba tarde. El taxi estaría en la puerta de mi casa en aproximadamente 20 min y yo aún estaba en toalla y con la ropa tirada en mi cuarto. Claire se ponía nerviosa cada vez que entraba en mi cuarto. Yo era totalmente opuesta a ella en algunas cosas y el orden era una de ellas. Caminé un poco sobre los montones de ropa del suelo para dirigirme al armario.
15 min. Y yo sin peinar. Me rendí y me puse algo cómodo.

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Una vez conseguida la primera parte, me acerqué tropezando con la ropa al tocador para ver que podía hacer con mi pelo. Hice amago de hacerme una trenza, no. ¿Un moño? Buag. ¿Suelto?... ¿Como lo tengo? Ni hablar.
5 min.
Recogido y ha correr.


Hair


Oí un claxon y salí disparada a por mi bolso, cogí mi móvil y casi parecía baloncesto lo que hice para meterlo en el bolso, metí unos pañuelos y me dirigí a mi maleta para coger algo del dinero que llevaba.
Mi madre creyó que no había entendido lo obvio.
- ¡HELENA!¡EL TAXI! - Chilló.
- ¿No me digas? - Dije susurando mientras intentaba quitarme una camiseta que se me había quedado enganchada en la zapatilla.

- No pienso comerme eso. - Dije con el tono mas falso que pude.
Miré como Harry mezclaba unos huevos revueltos con un poco de beicon.
- Vamos, estará buenísimo. Ademas, hay que reponer fuerzas. - Dijo con una de esas sonrisas picaras que tanto me gustaban.
Le alboroté los rizos aún mojados y le dí un beso en la mejilla mientras llevaba las tostadas a la mesa.
Mi móvil comenzó a sonar en mi bolso. Me acerqué tarareando una canción y miré el teléfono, no lo tenía registrado.
- ¿Diga?
- ¿Claire? Ya era hora. - Dijo una voz de hombre al otro lado del teléfono.
- ¿Quien eres?
- Me parece muy fuerte que no hagas como toda buena novia y guardes los teléfonos de los amigos de tu novio. - Dijo y como captó que seguía sin saber quien era añadió. - No eres bien recibida en Irlanda.
Me reí.
- Lo siento Niall no sabía quien eras. - Dije riendo.
Harry chilló desde la cocina.
- ¿NIALL? ¿POR QUE TE LLAMA A TÍ Y NO A MI? DILE QUE ME ESTOY PONIENDO CELOSO.
Volví a reir.
- Dile que mi atención es toda suya pero que te necesito a ti ahora mismo. - Dijo riendo.
- Vaya gracias. ¿Para que me necesitas? - Dije mientras me sentaba en el sofá.
- Hoy he quedado con Helena en Dublín.
Pegué un chillido.
- ¡YA ERA HORA!
- Necesito hacerte unas preguntas sobre ella.
Harry trajo mi té y su café y se dio la vuelta para traer la especie de huevos revueltos que había hecho. Antes de llegar a la puerta de la cocina se puso a hacer tonterías con la cabeza, me reí.
- ¿ME ESTAS PRESTANDO ATENCIÓN? - Chilló Niall desde el teléfono.
- Perdon, dime.
- REPITO. - Dijo Niall. - Necesito que me digas ... ¿Cúales son sus flores favoritas?
Me quedé pensando un rato.
- Las margaritas. - Dije recordando cuando me obligó a volver con ella a la floristería a por margaritas para plantar en el jardín.
- ¿Comida favorita?
- Niall, Helena come lo que sea. - Dije riéndome.
Niall se rió y me hizo una serie de preguntas más.
- Gracias, Claire. Ya te contaré. - Dijo nervioso.
- Disfrutad.
Colgué el teléfono y sonreí a Harry que venía con dos platos de lo que había cocinado y un tarro lleno de azúcar intentando que no se callera.
Soltó las cosas en la mesa y se sentó junto a mí mientras me daba un beso en la nariz.
- Se hacen mayores ¿Eh? - Dice llenando su tenedor.
- Niall estaba nervioso. - Dije incorporándome.
- ¿Preparada para probar una delicia? - Dijo dirigiendo el tenedor lleno de huevo y beicon hacia mí.
Hice una mueca de asco y al hacerla él introdujo la comida en mi boca.
Mastiqué y no me quedó mas remedio que reconocerlo, estaba bueno.

Llegué a Dublín hacia más de media hora pero no había manera de que los coches se movieran de la carretera por fín conseguí llegar a la calle posterior al puente de Wellington. No quería llegar saliendo del taxi. Comencé a caminar en dirección al puente pesando en encontrarme a Niall esperándome en medio del puente apoyado en el.
Cruzo la calle mirando al frente para no parecer ansiosa, continué caminando y no pude evitar echar un vistazo al puente. Me quedé de piedra. NO HABÍA NADIE.
¿Será tan maleducado de llegar tarde a una cita?
En realidad era una ironia, yo llegaba casi media hora tarde.
Me acerqué al puente y busqué por todos lados, entre las parejas que se cogían la mano al pasar por el puente, los turistas que se fotografiaban entre ellos...
Llegaba tarde.
"Pues vaya cita" me dije a mi misma mientras me acercaba a la barandilla y apoyaba mi cabeza en mi mano. Entonces vi algo con el rabillo del ojo. Encima del puente, cuidadosamente colocada, había una margarita.
"En el puente de Wellington nunca ha habido flores." Me acerqué a olerla, no podía resistirme. Al olerla sonreí.
Las margaritas siempre habían sido mis flores favoritas. Eras sencillas y a la vez preciosas. Me recordaban a cuando iba a casa de campo de mi abuelo que se encontraba en pleno campo Irlandes y estaba completamente rodeada de margaritas.
Abrí los ojos y vi una pequeña nota.


¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana?
¡Es el Oriente, y Julieta, el sol!
¡Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna,
lánguida y pálida de sentimiento porque tú,
su doncella, la has aventajado en hermosura!
¡No la sirvas, que es envidiosa!



Recordaba muy bien esa cita. Es de "Romeo y Julieta" de Shakespeare. La primera obra que representé desde que supe que quería ser actriz.
Miré a derecha y a izquierda y entonces lo ví. Estaba sentado en la cafetería que había justo delante del puente, con unas gafas de sol y su sonrisa.
Cogí la margarita y la nota y me dirigí hacia él. Se levantó de su silla con la sonrisa aún mas grande y la mano en la espalda.
- Ya era hora, no sabes las veces que he tenido que espantar a ancianitas que iban a coger tu flor.
Bajé un poco la cabeza para que no viera que me había puesto roja, ¿por qué me pasaba esto solo con él?.
- Dublín estaba lleno de coches hoy. - Dije encogiéndome de hombros como respuesta. - ¿Lo de Shakespeare y las margaritas han sido casualidad, o tendría que empezar a asustarme?
Se acercó un poco más a mí hasta estar pegados.
- Shakespeare nunca es una casualidad, cariño. - Dijo susurrándome al oído. - ¿No me vas a saludar?
Me acerqué a darle un beso en la mejilla. Si, en la mejilla, tonta de mí.
Antes de que mis labios la rozaran, Niall giró la cabeza traviesamente hasta poner sus labios sobre los mios.
El beso era apasionado pero a la vez dulce, me dieron ganas de ir corriendo al rio y coger un poco de agua para echármela encima.
Se apartó lo justo para poder hablar.
- Esto está mejor. - Dijo sonriendo.
Se apartó.
- ¿Qué tienes ahí detrás? - Dije con curiosidad.
Se mordió el labio y mi corazón comenzó a marcar un compás de rock and roll.
- Tu segunda de las muchas margaritas que te esperan. - Dijo sacando de detrás otra margarita, esta estaba sujeta por una especie de lazo.
- ¿Habrá más? - Dije cogiéndola y oliéndola.
- Oh si, muchas mas. - Dijo cogiéndome de la mano y llevándome hasta la silla de nuestra mesa.

4 comentarios:

  1. NIALL ES PURA DULZURA OMG , es pprecioso , tengo muchas ganas de ir viendo lo que se le ha ocurrido con las margaritas y las preguntas a Claire jijij . Harry tan provocativo como siempre , no tiene remedio este chico ehh . No tardes muchas en subir pleaseee

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    1. Muchas gracias Elena! La semana que viene habra nuevo cap ")

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  2. Siento haber tardado tanto en comentar! MUY BUENO
    Aunque se me ha hecho muy cortito =(
    Espero con ansias el siguiente

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  3. otro otro otro! jeje me encanta tu novela es muy especial

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