¡Raindrops en Wattpad!

Capítulo 36: I'm tired of feeling alone.

Niall introduce la camiseta de mi hermano por su cabeza alocando así todo su pelo y poniendo de punta la parte de arriba.
La camiseta le queda bien, demasiado bien de hecho. Le está algo apretada y puedo ver perfectamente todo su torso. Trago saliva mientras veo que se desabrocha el botón de los vaqueros.
- Bu- bueno, voy a... a cambiarme yo. - Digo mientras me acerco a la puerta de la habitación. - Cuando termines toca a mi puerta para que te explique lo del baño y esas cosas...
El se saca el cinturón de la hebilla de los vaqueros con una sonrisa pícara en la cara mientras asiente.
Me giro rápidamente me meto lo más rápido que puedo en mi cuarto. Cierro la puerta detrás de mí y apoyo mi espalda en ella. Recuerdo la forma en la que se veía desde el marco de la puerta, con la camiseta ajustada y los pantalones desabrochados, su sonrisa mientras se desabrochaba el cinturón.
"Es un jodido dios Irlandés." Pienso para mis adentros.
Miro lo desordenada que está mi habitación y recojo lo más rápido que puedo lo imprescindible; después cojo mi pijama y literalmente me lo lanzo dentro. Miro un poco mi cara en el espejo. Mis rizos se han caído un poco pero siguen ahí, aunque algo desaliñados. Tengo las mejillas algo rojas por lo rápido que he hecho todo y porque aún estoy impresionada por lo que he visto hace unos minutos. Me quito el poco rimel que me he echado antes y me unto un poco de crema en la cara justo antes de que unos pequeños golpecitos en la puerta me hagan pegar un salto. Coloco un poco los pantalones de mi pijama en la cadera antes de abrir la puerta.
Me lo encuentro enfrente con el brazo apoyado en la puerta y la cabeza puesta encima de él mirándome con una sonrisa cansada.
- ¿Lista? - Me mira de arriba a bajo y prosigue. - Me gusta como te queda el pijama.
Hay lo que parece ser una eternidad de silencio entre nosotros en el que únicamente nos miramos. Intento romperlo moviéndome rápidamente hacia delante para guiarlo hasta el cuarto de baño.
- Aquí puedes lavarte los dientes... o lo que quieras. - Digo mientras abro la puerta del baño.
Él parece de lo más a gusto mientras yo me estoy muriendo de la incomodidad del no saber que pasará.
Entra al baño y mira los cepillos de dientes del mueblecito.
- Coge el mío si quieres. - Digo sin pensarlo y me doy la vuelta para dejarle algo de intimidad.
Recorro el pasillo de arriba hacia las escaleras cuando oigo que me llama.
- Helena.
Su voz. Su voz pronunciando mi nombre. Cierro mis ojos disfrutando de la forma en la que suena mi nombre dicho por sus labios.
- ¿Sí? - Me giro y lo veo con la cabeza asomando por la puerta.
Se queda mirando un rato al suelo como si quisiera decir algo pero no encuentra el cómo. Finalmente me mira con una sonrisa torcida.
- Gracias por todo. - Dice y vuelve a desaparecer detrás de la puerta.
Sigo caminando hacia abajo alzando la ceja intentando descifrar ese "Gracias". Informo a mis padres de que Niall ya tiene el pijama de mi hermano y que se está lavando los dientes en el cuarto de baño y les doy las buenas noches.
Ellos están tranquilamente sentados en el salón en el gran sofá en el que estaba yo sentada antes de que toda mi familia se fuera.
Vuelvo arriba y me quedo en el pasillo sin saber a dónde ir. Tengo que lavarme los dientes pero no quiero pasar otro momento incómodo. No se si esperarlo en su habitación para darle las buenas noches. Finalmente me dirijo a la mía con un suspiro mientras pongo los ojos en blanco. Me lanzo a mi cama sin apartar las sabanas, simplemente hoy ha sido un día muy largo. Son casi las 2 de la mañana.
- ¿Helena? - Dice un susurro desde la puerta.
Pego un salto de la cama y me incorporo quedado sentada con las piernas cruzadas para mirarlo de frente. ¿Por qué no he cerrado la puerta?
- Hola. - No tengo ni idea de qué más decir.
- Creía que estabas dormida. - Dice mientras bosteza.
Me río y doy pequeñas palmaditas al lado de mi cama.
- Tu si que parece que estés hecho polvo. ¿Qué se supone que has hecho hoy?
Se sienta a mi lado algo incomodo, parece que no sabe como ponerse. Sube las piernas y las cruza como las mías, pero él no es tan flexible y el pantalón de mi hermano no es demasiado ancho que digamos. Vuelve a colocarse y finalmente opta por quedarse sentado con los pies colgando al suelo.
- He ido con mi familia de compras, he ido con mi padre a un partido del Derby... y bueno, he venido en coche hasta aquí. - Dice peinándose un poco el pelo hacia atrás.
Instintivamente alargo mi mano para colocarle el pelo, el mira hacia arriba sorprendido y luego posa sus ojos en los míos. Cuando bajo la mano de su cabeza él la coge entre las suyas y le da un beso sin dejar de mirarme a los ojos.
- Quería darte las gracias Helena, por todo. - Dice mirando nuestras manos.
Yo no puedo quitar mis ojos de él, se ve tan bien en la oscuridad.
- Dásela a mis padres, sinceramente creía que preferirían mil veces dejarte ir con la tormenta de nieve a quedarte aquí.
Suelta una risita mientras juguetea con mis dedos.
- No me refiero solo a eso. - Toma aire y continúa. - Llevo esperándote mucho tiempo.
Mi corazón se para.
- ¿Cómo? - Lo he oído perfectamente pero quiero que vuelva a decirlo para asegurarme de que no ha sido mi imaginación.
- Que llevo esperándote mucho tiempo. - Dice sin mirarme aún. - Verás... llevo bastantes años metido en todo esto de One Direction y demás... pues nunca he encontrado a nadie. A nadie, nadie a quién pudiera considerar apropiada para llevar la vida que llevo en estos momentos conmigo. Lo llevaba bien, hasta que te vi llorando aquella noche en tu porche. Desde entonces, ya nada es lo mismo, ya no puedo estar mucho tiempo lejos de tí, me he cansado de estar solo.
Al terminar el discurso levanta sus preciosos ojos azules para terminar de encandilarme aún más.  Sigue jugueteando con mis manos nervioso y avergonzado porque no respondo. Pero es que no hay nada que pueda decirle para explicarle que me pasa exactamente igual que él. He conocido a muchos chicos, demasiados, la mitad de ellos unos capullos. No he tenido una relación con casi ninguno, era la chica de nadie pero la amiga de todos.
Me incorporo un poco sobre mis rodillas, quito suavemente la mano de su regazo y me siento sobre él. Cojo su cara entre mis manos y le miro a los ojos.
- No soy nada buena con esto de las palabras, pero a mí me ha ocurrido exactamente lo mismo que a ti. Y sinceramente, no creía necesitar nada hasta que llegaste. - Digo antes de posar mis labios en los suyos.
El alza la mano que tiene libre y me limpia de la mejilla una lágrima que ni siquiera sabía que tenía. Noto el sabor a menta de su boca recién lavada cuando su lengua juega con la mía. Separo un poco la cabeza y nuestros labios se separan, pero inmediatamente vuelven más intensamente a los suyos como si de un imán se trataran. Él es mi polo opuesto, y por ello hacia el me siento atraída. Sus manos recorren mi espalda produciéndome un suave cosquilleo que no hace más que incentivar mi beso. Una de sus manos desciende hasta la parte en la que mi camiseta se encuentra subida y deja parte de la piel del final de mi columna a la vista, hasta llegar a la zona en la que empieza la tela del pantalón. Coloca sus dos manos sujetando mi cadera para acercarme más a él y yo acepto la petición de acercamiento y pongo mis brazos a ambos lados de su cuello a la vez que encierro gran parte de sus cabellos en mis manos.
Lanza un suspiro ahogado mientras baja su cabeza hasta mi cuello y lo recorre desde la base a la barbilla con la boca. Suspiro en respuesta al suyo y noto como me enrolla con sus brazos por detrás de la espalda, me alza sin esfuerzo y me tumba boca arriba en la cama. Sigue dando pequeños mordiscos por mi cuello mientras sus manos recorren mis muslos. Yo me entretengo acariciando el hueco de sus omóplatos y la línea que surca por la mitad de su espalda. Al hacer esto, él vuelve a sus pirar y trae de vuelta sus labios a los míos. Su pulgar acaricia mi barriga descubierta mientras comienza a retirar la cabeza para capturar mi labio inferior en los suyos.
- Tienes los labios más besables del mundo. - Dice con la voz ronca mientras eleva la mano de mi barriga y acaricia con el pulgar mi labio inferior.
Se me queda mirando un rato, levanta la cabeza para mirar por la ventana y vuelve a poner su atención hacia mí.
- Esto es todo... por ahora. - Dice suspirando. - Buenas Noches.
Da un último beso a mis labios antes de incorporarse sobre sus hombros y levantarse de la cama.
Miro al techo confundida e intento recobrar la cordura antes de levantar mi torso para quedar sentada. Lo veo en la puerta, disfruta viéndome así. Le saco la lengua.
- Que tengas dulces sueños, y feliz navidad. - Dice mientras se muerde el labio y cierra la puerta.
No puedo decir media palabra. Miro el lugar donde hace menos de un minuto estábamos los dos tumbados y susurro "Buenas Noches".

***

Harry se acerca a través de la puerta y me coge de la cintura para pegarme a él.
- ¿Quieres entrar? - Dice en mis labios antes de rozar mis labios.
- No podemos, tus padres están al lado. - Digo mientras me río por sus traviesos labios recorriendo mi mejilla.
- Están a 15 metros y no tienen por qué enterarse. - Dice besando muy suavemente mi oreja antes de atrapar mi lóbulo en sus dientes.
Me derrito cuando hace eso, y él lo sabe. Pongo mis manos frías en su pecho y él suelta un suspiro.
Lo aparto un poco.
Él suspira y se aleja un poco frunciendo el ceño.
- Voy a cambiarme, ahora voy a tu cuarto para darte las buenas noches. - Dice mientras se introduce en su cuarto.
Me dirijo hacia el mío intentando recomponerme. Me encantaría estar sola con él en esta casa , pero están sus padres y no me apetecen interrupciones sorpresa.
Me cambio y me meto en mi cama después de mandar un mensaje a mi madre para que les deseen a todos feliz navidad, pese a que son las tres de la mañana. Oigo unas pisadas seguras que se introducen en mi habitación y corren hasta mi cama. Inmediatamente siento un bulto tirado a mi lado.
Intento reír lo más flojo que puedo antes de tocar a tientas a la persona que hay tumbada a mi lado. Cuando mi mano se acerca a su cara pega un salto y se echa encima mía provocándome un chillido.
- Shhh Shhh. - Dice riendo en mi oreja. - ¿Quieres despertar a mis padres?
- ¿Estás loco? ¿Qué se supone que haces? Son las dos de la mañana Harry y tienes la vitalidad de un niño de cinco años. - Digo sin parar de lanzar pequeñas risitas nerviosas intentando que no nos oigan sus padres.
- No has dicho nada de que no podamos dormir juntos. - Dice mientras se pega más a mí.
- Y... ¿Por qué corrías como una chica? - Digo intentando parar de reír.
- No corría como una chica, corría como un hombre varonil con un frió de mil demonios.
- Ya, pues muy varonil no se oía la verdad.
- ¿De verdad quieres que te enseñe algo varonil? - Dice con voz pasiva.
Entonces noto sus dos manos en mis caderas comenzando a hacerme cosquillas. Me retuerzo bajo las sábanas intentando zafarme pero cada vez que me alejo él me acerca más. Intento que mis carcajadas sean lo menos sonoras posibles y cuando creo que me voy a quedar sin aliento, él para y me pega a su regazo.
- Adoro el sonido de tu risa. - Dice respirando entrecortadamente.
- ¿Pretendes ma-atarme? - Digo suspirando y aún riendo. - Espero que no nos hayan oído tus padres. ¿Y si nos ven?
Coge mi cabeza con su mano y la apoya en la almohada intentando decirme que no me preocupe. Coloca la cabeza justo enfrente a la mía y me enreda en sus piernas colocadas al rededor de las mías.
- Claire, deja de pensar. Disfruta un poco, no vamos a hacer nada. Solo vamos a dormir juntos. - Dice colocando un mechón de pelo detrás de mi oreja.
Lo miro a los ojos. Sus pupilas están muy dilatadas y me miran suplicantes.
- Está bien. - Digo mientras me pego a él y coloco las palmas de mis manos heladas sobre su pecho cuando me percato de que tiene el pecho desnudo. - ¿Qué haces sin camiseta? No me extraña que estés helado.
- Normalmente duermo sin camiseta, guarda más el calor. - Dice sonriendo pícaramente.
Pongo los ojos en blanco y al hacerlo noto como me pesan cada vez más. Estoy muy cómoda, por sus pies y manos enrolladas a mi cuerpo, el calor que emite, y el simple hecho de que estoy con él, aquí  y en este preciso momento. Y me siento completa.
- Duérmete. - Dice Harry mientras me da un pequeño beso en los labios. - Y gracias Claire. Gracias por tomarme tal y como soy, con mi trabajo y mis problemas.
- Míranos ahora... ¿enserio crees que tus problemas sobrepasan a los buenos ratos? - Digo con los ojos cerrados.
Él se ríe por mi voz.
- Supongo que aún no. Feliz Navidad Claire, te quiero. - Dice pegando su frente a la mía.
- Te quiero. - Consigo susurrar antes de entrar en el mundo de los sueños.

***

Abro los ojos perezosamente mientras intento asimilar toda la luz que entra por la ventana. Deben ser más de las doce de la mañana. Giro la cabeza suavemente para mirar a Harry. Está con los brazos al rededor de mi barriga y la cabeza apoyada en ella; no se cómo ha llegado hasta allí pero he podido comprobar durante la noche que se mueve mucho cuando duerme. Intento tocar un poco su pelo y enredar sus rizos en uno de mis dedos. Me quedan dos días a su lado antes de volver a España. No quiero que llegue su gira. Tengo el mal presentimiento de que si nos separamos después de esta temporada juntos algo lo apartará de mi lado.
Siento unas ganas terribles de ir al baño pero no quiero que se despierte, se ve tan tranquilo durmiendo en mi regazo. Intento apartarlo un poco con la mano, saco una de mis piernas de entre las suyas y a continuación tiro de mi torso para zafarme de él. Unos brazos fuertes me devuelven a mi posición inicial.
- ¿A dónde te crees que vas? - Dice con su típica voz ronca de por las mañanas. Podría levantarme con su voz todas las mañanas.
- Eres como un pulpo, - le susurro en la oreja.-  Necesito ir al baño.
- Creía que te querías alejar de mí.
- Vaya tonto. ¿Por qué crees eso? - Digo
- Porque es cuestión de tiempo de que te des cuenta de que yo no soy la relación más sencilla que alguien pueda tener. - Dice abrazando más fuerte mi abdomen.
- Bueno, quizás por eso esté contigo. Me gustan los retos. - Le digo al acercarme a su cabeza.- Te quiero.
Me levanto de la cama y antes de dirigirme al cuarto de baño lo miro tumbado en la cama con sus brazos tatuados asomando sobre las sabanas blancas.
"No puedo creer que me diga que dentro de poco me alejaré de él. Como si puediera."
Aprovecho antes de volver a la habitación y bajo a colocar los regalos que compré el otro día bajo el árbol.

Miro el reloj de reojo mientras intento convencerme a mí misma de que tengo que despertarme. Las 12:17 de la mañana, quiero levantarme antes que Niall. Debe de ser incomodo estar durmiendo en una casa con personas que apenas conoce.
Utilizo toda mi fuerza de voluntad para dejar de hacer lo que más me gusta en el mundo, e ir hasta su habitación. Doy dos pequeños toquecitos a su puerta y la abro un poco.
- Buenos días.
Sigue dormido. Parece que no soy la única a la que le gusta dormir. Me acerco un poco hasta el filo de la cama e intento retener su imagen en mi cerebro. Se ve tan adorable mientras duerme.
- Niall... Niall venga tienes que levantarte. - Digo mientras lo sacudo un poco.
Él abre los ojos ligeramente, extiende sus largas manos hacia arriba, me coge de los hombros y me acerca fuertemente hacia él.
Pego un pequeño grito ante el movimiento brusco pero le devuelvo el abrazo.
- Buenos dias, cielo. - Dice a mi oido.
'Cielo'.

-¡Vamos! - Digo tirando de su brazo.
Harry tiene una almohada sobre la cabeza mientras se ríe por la poca fuerza con la que tiro de su brazo.
- Ayer me levantaste muy temprano para trabajar. ¿es que pretendes matarme? - Dice con la cara pegada al colchón.
- Hay que ver que hay debajo del árbol. - Digo fingiendo entusiasmo.
Consigo que se levante y lo empujo hasta abajo donde ya he dicho a Anne y Robin que vayan.
- Buenos días cariño. Feliz Navidad. - Dice Anne con una sonrisa y la cara de recién levantada.
- ¿Qué hacéis ya levantados? - Dice dándole un beso a su madre.
- Son casi las una de la tarde Harry. - Dice Robin desde el sofá. - Llevamos rato despiertos pero Claire nos ha reunido.
Cojo los regalos que había dejado al lado del árbol y se lo entrego a cada uno.
- No te habrás atrevido a comprarnos un regalo. - Dice Anne con una sonrisa de asombro en su cara.
- Creo que sí lo he hecho. - Digo sonriendo mientras le entrego un regalo.
Me acerco a Robin y le entrego el suyo.
Anne descubre bonito vestido que le compré cuando estuvimos en el centro comercial. La había visto mirándolo con admiración y no dudé en comprárselo. Robin observa su bonita corbata azul y su entrada para ver a Bruce Springsteen en concierto, sabía que le gustaba desde el día que llegué a su casa y encontré 3 de sus discos.
Ambos se miran con cara de asombro.
- Claire, como sabias que... - Dice Robin con la boca abierta.
- Vi tus discos, pensé que te gustaría. - Digo encogiéndome de hombros feliz ante su asombro.
Mira la entrada y se acerca a abrazarme.
- Muchísimas gracias de verdad, me encanta. - Dice dándome un beso en la mejilla.
Anne tiene los ojos llenos de lágrimas mientras se acerca a darme un beso.
- Me siento fatal, no te hemos comprado nada. - Dice mientras me abraza.
- ¿No te parece suficiente haberme aguantado durante una semana? - Digo en su hombro.
Ella sorbe por la naríz.
- ¿Aguantarte? Puedes venir cuando quieras es un placer tenerte aquí. El vestido era muy caro, Claire, no tenías que haberte molestado.
- Bah, seguro que te queda precioso.
Harry aún no ha abierto su regalo y me espera paciente.
- ¿Por qué no lo abres? - Digo curiosa.
- Vamos a mi cuarto. - Dice tomándome de la mano.
 Dejamos a Anne y Robin en el salón disfrutando de sus regalos mientras sigo a Harry escaleras arriba hasta su cuarto. Veo que se agacha para coger algo de su mesita de noche y se lo esconde por detrás de la espalda para acercarse debajo de la cama y poner un paquete grande y otro más pequeño en la cama delante mía.
- ¿Enserio creías que no te habría comprado nada? - Dice sonriendo.
Lo miro mordiéndome el labio y me acerco a coger mis regalos.
Abro el paquete grande y encuentro la sudadera de Jack Wills que me puse la primera noche que dormimos juntos en su piso de Londres. Lo miro llena de felicidad, adoré esa sudadera la primera vez que la vi y odié el momento en el que me la quité. Miro el paquete y veo que no está vacío. Tomo un gran papel enrollado y comienzo a desenrollarlo. Veo un bonito mapa del mundo en papel antiguo, me fijo mejor y veo que no es papel, es una especie de tejido para colgarlo que tiene pequeños orificios en cada país.
- Sé que adoras viajar y por eso, cada vez que visitemos uno de esos lugares le pondrás una de estas chinchetas. Y para poner una más... Mira la caja. - Dice divertido.
Tengo los ojos húmedos mientras retiro el papel que recubre la caja, la abro cuidadosamente y encuentro un bonito collar que me resulta muy familiar.
Es exactamente igual al suyo. Lo miro y saca de su camiseta el pequeño avión de papel. Me encanta voy a cogerlo cuando me topo con unos papeles cuidadosamente doblados. Dejo la caja en la cama y comienzo a leerlos. "Descubre Australia".
Lo miro con los ojos abiertos cuando leo los billetes de avión para abril con destino a Australia.
- No puede ser. - Digo con los ojos llenos de lágrimas.
- Si, nos vamos a Australia. -Dice mientras me abraza cuando me tiro a sus brazos.
Le doy miles de gracias junto con pequeños besos en la cara.
- Mi regalo no tiene nada que ver con esto. - Digo limpiándome la nariz con la manga de mi pijama.
Él toma mis palabras como reto y comienza a abrir su regalo. Descubre el bonito jersey color azul oscuro que se pone sin pensarlo dos veces. Le queda perfecta. El azul marino resalta sus ojos y se adapta perfectamente a sus hombros. Pensándolo bien, ese regalo es en parte para mí. Sonríe cuando coge la agenda que le he comprado. Muchas veces se ha quejado delante mía de que querría escribir las cosas que le pasan en ciertos momentos y ponerlas después en una canción.
Por último coge el marco que le he preparado con una foto que nos tomó Helena en Londres. Estamos sentados en el sofá de casa y yo no salgo riéndome con una cara horrorosa, pero él tiene una sonrisa increíble.
Veo que se queda mirando la foto con una sonrisa y se acerca a abrazarme.
- Es todo lo que necesitaba, muchísimas gracias. - Dice en mi oído.

***

Me agarro con ambas manos a mi regazo mientras voy a despedir a Niall hasta la puerta. Él baja unos cuantos escalones y se da la vuelta. La nieve hace que su piel se vea mucho más blanca, que sumada con su pelo y sus ojos, hace que parezca un ángel caído.
- ¿Te veré mañana? - Dice con una sonrisa.
- ¿Cómo vamos a ir a Londres? - Digo con otra sonrisa tonta.
- Quedamos en Dublín y de allí cogemos un avión a Londres.
- Perfecto.
- Nos vemos mañana, cariño. - Dice mientras se eleva en los escalones para dar un pequeño beso a mis labios.
Veo como se aleja hasta su coche, estoy llena de felicidad. Este hombre me hace feliz, completamente feliz. Comienza a nevar otra vez y entro dentro de casa recordando sus palabras de anoche.
<< Me he cansado de estar solo.>>


3 comentarios:

  1. Holaaa esta demasiado buena la novee me encanta, si quieres puedes publicar mi novela, soy nueva en estohttp://miamorplatoniconoveladeonedirection.blogspot.com/

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    1. Muchisimas gracias!
      Me pasaré por tu novela y comentaré cielo <3

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  2. Ayyy siento haber tardado tanto!
    Ha sido muy bonito! Lo que me hace temer que en breves pasara algo malo... jajaja
    Espero el siguiente! =)

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