¡Raindrops en Wattpad!

Capítulo 37: Yellow.

Introduzco las pocas pertenencias que me quedan fuera en la maleta y termino de hacer la cama. Me ha llevado poco tiempo vestirme, he decidido que no me apetece hacer un viaje de 4 horas con vaqueros y tacones. Justo cuando hacía la maleta vi mis cómodas mallas negras y fue como si me llamaran. La sudadera de Jack Wills de Harry seguía en la silla desde ayer, así que decidí darle un uso. Fui al baño para recoger mis pertenencias del cuarto de baño cuando veo que el cuarto de Harry está vacío. Ya debe haber terminado.
Ayer fue un día relajado. Nos pasamos prácticamente todo el día acurrucados el en sofá viendo películas y solo salimos para ir hasta el piso del novio de Gemma, Liam, para poder despedirnos de ellos. La Navidad había sido más que perfecta, al menos para mí. Holmes Chapel es un pueblo muy tranquilo y veo la influencia que tiene este sobre Harry. Ya no mira esquina a esquina cada vez que salimos a la calle, simplemente saluda a alguna que otra persona conocida, sonríe a todas horas, me señala zonas del pueblo en las que antes solía pasar el tiempo... es completamente él mismo; y yo estoy encantada de que se muestre tan enérgico y feliz.
Una vez tengo todo recogido miro el móvil, las 11 de la mañana. Llegaremos a Londres sobre las 4 de la tarde, supongo que pararemos a comer por el camino. Observo la habitación y ya estoy echando de menos los días que hemos vivido. Tengo miedo a que, si salimos de este pueblo, de esta burbuja que hemos creado; lo que haya fuera pretenda destruirlo todo. Agarro el asa de la maleta, me deslizo hacia fuera de la habitación cerrando la puerta y me dispongo a bajar las escaleras.
Harry está en la cocina con su madre, oigo sus voces.
- No necesito nada más, mamá. Lo creas o no he aprendido a cocinar algo estos años. - Por el tono de su voz se que está sonriendo.
- Espera, ayer te preparé un poco de pastel de carne. - Oigo como Anne va al frigorífico y Harry suelta un suspiro.
- ¿Eso es un poco? - Dice este sarcástico. Coloco la maleta al lado de la puerta y me voy acercando a la cocina mientras noto que sus voces han parado de sonar. - Anda ven.
Llego justo para poder ver como Harry abraza a su madre y le da un beso en al cabeza. Me escondo un poco detrás de la pared, no quiero interrumpir.
- Voy a llevar el "poco pastel de carne" junto con la despensa que me has preparado al coche. - Dice mientras agarra su cara y le da un beso en la frente. ¿Quién es la madre y quién el hijo?
Cuando veo que se acerca intento correr hacia la maleta para no ser vista. Cuando llego a la meta, me doy la vuelta justo cuando él tuerce la esquina.
- ¿Ya está todo? - Dice con una sonrisa algo forzada cuando llega a mí.
- Así es, supongo que es el momento de despedirse ¿no? - Veo como asiente la cabeza, me da un beso en la mejilla y sale por la puerta principal llevándose consigo mi maleta.
Me dirijo al salón donde ya están esperándome Anne y Robin.
- Parece que fue ayer cuando llegaste. - Anne dice mientras saca su brazo del de Robin.
Este se acerca hacia mí y me da un abrazo.
- Espero que la próxima vez que vuelvas no te equivoques con mi apellido. - Dice riendo.
Me alegra que considere que habrá una próxima vez. Harry entra justo en el momento y cuando Robin me libera, se dirige hacia él mientras yo voy hacia Anne.
- Muchísimas gracias por todo, Anne, no se si puede haber mejor anfitriona que tú.
- Bah, no digas tonterías. Ha sido un placer tenerte con nosotros este tiempo. - Se acerca a abrazarme y al hacerlo susurra en mi oído. - Gracias por hacer feliz a mi hijo, cuídalo ¿Vale?
Al separarme un poco veo sus ojos húmedos y vuelvo al abrazo para separarme definitivamente.
Cuando Anne se acerca a despedirse de su hijo cambia completamente la cara. Veo como una sonrisa algo forzada se extiende por su cara.
- Cuando llegues a Londres haz el favor de recortarte un poco el pelo hijo. - Ambos ríen mientras se dan un largo abrazo.
Tanto Robin como Anne nos acompañan hasta la puerta.
- Y quiero que comas más que te estás quedado muy delgado. - Dice Anne dándole una palmada cariñosa a su hijo en el trasero. - Asegúrate de que come, Claire.
- Ten por seguro que lo haré. - Digo entre risas.
Nos metemos en el coche, donde Harry ya ha puesto la calefacción y el frío se va disipando a lo largo de mis músculos. Harry da marcha atrás y saca el coche del  jardín. Lanzamos una ultima mirada de despedida a sus padres que nos miran desde la puerta y continuamos hacia delante por la calle.
Veo que tiene la vista fija en la carretera y sin darme cuenta mi mano se acerca a la suya que se encuentra al lado del cambio de marchas. Él da un respingo al sentir el contacto.
- ¿Quieres que la quite? ¿Te molesta para conducir? - aparto la mano uno centímetros.
Su mano atrapa la mía y entrelaza sus dedos con los míos.
- No, por favor, déjala así. - Dice muy seguro brindándome una de sus verdaderas sonrisas.
Justo cuando termina de decir la frase suelta mi mano. Noto el  frío en la palma, como si algo me faltara.
- Espera, quiero poner una cosa. - dice mientras extiende su mano hasta la radio. Cuando pulsa el botón de play, comienza a sonar "Yellow" de Coldplay. Él sabe como adoro Coldplay.
Una vez cumplida su misión, su mano retorna la posición original sobre la mía.

***

Eran las 2 de la tarde cuando decidimos parar a comer en un KFC cercano a la entrada de Londres. Estaba algo escondido, rodeado de árboles a ambos lados. En el aparcamiento solo habían dos coches más.
- Para que veas lo romántico que soy. - Harry dice mientras me abre la puerta del KFC.
Me río y entro en el establecimiento. Está muy ordenado y las paredes poseen una combinación de rojo y blanco que aportan algo de luz al día nublado que hay hoy.
Nos acercamos al mostrador, ambos pedimos una hamburguesa con patatas y una bebida. Esperamos a que esté todo listo, cogemos las bandejas y nos sentamos en la mesa más cercana a la cristalera que da a la carretera.
Harry da un enorme bocado a su hamburguesa y bebe un sorbo de su coca cola. Veo como tiene las mejillas hinchadas como globos por la cantidad de comida que lleva en la boca y suelto una carcajada. Minutos más tarde él me responde con otra carcajada cuando yo no consigo tirarle un bocado decente a la hamburguesa.
- En el cumpleaños de Louis puede que haya fotógrafos. - Insinúa mientras toma de nuevo un sorbo a su bebida.
Busco una respuesta a su comentario pero no se me ocurre nada que decir.
- ¿Quieres que entremos por separado? - Digo finalmente.
Me duele, si eso es lo que pretende, me duele.
- No, no, para nada. Es solo que, si hay fotógrafos, posiblemente se haga público lo nuestro. - Dice agachando la cabeza. - Solo quería hacértelo saber, por si te importaba.
Mi propio subconsciente suelta un suspiro dentro de mi cabeza.
- No... a ver, no es que crea que tu presencia vaya a influir negativamente en mi famoso estatus social. - Le sonrío con sorna mientras mojo una patata frita en ketchup.
El se ríe y terminamos nuestra comida pocos minutos después.
Tras pagar, nos disponemos a salir del KFC cuando una suave voz con un acento británico marcado nos hace darnos la vuelta.
- Disculpa.
Al darnos la vuelta encontramos a una chica que tiene entre más o menos nuestra edad, vestida con un uniforme del KFC.
- Harry, ¿Podrías hacerte una foto conmigo? - Dice la chica mostrando su bonita dentadura.
Harry dibuja una sonrisa en su cara y, tan educado como siempre, se acerca a la chica y sujeta su cámara mientras ambos sonríen.
Me fijo en la chica. Es muy guapa, demasiado guapa teniendo en cuenta que lleva puesto un uniforme del KFC. ¿Quién es atractivo con ese uniforme?
- ¿Podrías hacerte otra más? - Suplica ella mostrando dos bonitos hoyuelos al lado de su sonrisa.
Maldita sea, siempre he querido tener hoyuelos.
Harry accede encantado una vez más pero, justo antes de que el flash de la cámara estalle, la chica varía su posición y le planta un beso en la cara.
A él no parece molestarle en absoluto, cuando termina la sesión de fotos, le firma un autógrafo. Justo cuando parecía que la chica había acabado consigue acabar dándole un abrazo a Harry. Todo esto no me provocaría el retorcido de barriga si ella fuera algo menos atractiva.
- Muchas gracias, Harry. - La oigo decir mientras salgo del edificio sin mirar atrás.
Oigo las pisadas fuertes de las botas de Harry detrás mía. Un brazo se pasa por encima de mis hombros.
- ¿Qué te pasa? - Puedo notar perfectamente su sonrisa aunque no lo vea.
- Nada. - Miento mientras abro la puerta del coche y me siento en el asiento del copiloto.
Harry da la vuelta y se sienta en el siento del conductor. Me mira intentando contener una risa pero yo lo ignoro y miro hacia la carretera.
- ¿Me vas a decir qué te pasa?
- Nada... - intento volver a decir pero me echa una mirada fija. - Es solo que no entiendo porqué tiene que quedarle tan bien el uniforme a esa camarera.
Harry suelta una pequeña carcajada y se mueve en su asiento para acercarse a mí. Me coge por los hombros y me atrae hacia sí.
- ¿Enserio? No me había dado cuenta. - Dice con tono reconciliador mientras dibuja ese hoyuelo que tanto me gusta en su mejilla. - Además, tú estas mil veces mejor con mi sudadera puesta.
Me pega más hacia él y me da un pequeño beso en los labios.
- ¡Já! No te creo. - Le suelto ya sin ningún enfado.- Además, ¿por qué tiene que darte un beso?
El retoma su posición inicial en el asiento.
- Qué se le va a hacer... soy irresistible. - Dice mientras pone en marcha el coche.
Estoy a punto de tirarle el cojín que tengo para dormir pero me contengo porque está conduciendo.
- Tu primera crisis de celos... me gusta. - Bromea.
Debe estar bromeando. Lo miro y pongo los ojos en blanco.
- ¿Quieres que ahora conduzca yo? - Él lleva muchos kilómetros recorridos así que quizás esté cansado.
El coche se detiene en un semáforo en rojo y vemos como un camión enorme cruza delante de nosotros.
- Teniendo en cuenta cómo nos fue la última vez... yo diría que por nuestra seguridad propia y la de las demás personas en un radio de 2 km de alrededor, debería seguir conduciendo yo.
El coche estaba parado, así que le tiro el cojín a la cabeza.

***

Noto como las ancianas que están sentadas en el banco de enfrente vuelven a echarme una mirada inquisidora. Disimulo mirando al otro lado del río mientras me doy la vuelta y me apoyo en la barandilla.
Helena debería estar ya aquí, quedamos a las una y media en el puente, como la primera vez que salimos juntos, y ya eran las dos y cuarto. Me trae buenos recuerdos ese día. Inclino un poco la cabeza intentando que no se me caigan las gafas de sol y miro la mesa donde estuvimos sentados en el café. Donde tomamos ese chocolate, donde le limpié el chocolate... ¿Donde está Helena? Miro impaciente al final de la calle.
Entonces veo una pequeña figura que se mueve mucho, la gente se gira para verla. Es ella.
La veo acercarse, intenta colocarse el abrigo introduciendo las mangas y cuando lo intenta, su bufanda se le cae del cuello. Veo como resopla e intenta colocársela, provocando con esto que una bolsa de mano que lleva caiga al suelo.
Intento que mi carcajada se escuche lo menos posible y me dirijo tranquilamente a ayudarla. Cuando me ve, intenta recoger el bolso del suelo y colocarse la bufanda. Cuando estoy a centímetros de ella me doy cuenta que tiene las mejillas y la nariz completamente rojas, así como los pelos alborotados. Es adorable.
- Hola. - Intento por todos los medios contener mi risa.
Veo como ella alza su ceja y suelta un suspiro rindiéndose.
- Me he quedado dormida y el maldito taxi no ha querido dejarme colocarme el abrigo porque tenía prisa con otro cliente. - Ella dice alzando la voz y mirando hacia atrás pese a que nadie la escucha.
No puedo aguantarlo más. Estallo en risas.
- Genial, lo que me faltaba. Hace un frío de mil demonios, no consigo colocar el brazo de este maldito abrigo, esta bufanda no coge el sitio ni a la de tres, casi me mato con el hielo del principio de la calle y ¿para colmo tú te ríes? - Mientras dice esto aún más roja que antes coloca sus manos, ahora convertidas en puños, a ambos lados de la cadera. Lo que hace que me ría aún más.
Oigo como gruñe y se da la vuelta enfadada. Contengo la risa y paso mis brazos por su estómago mientras la aprieto contra mí.
- Lo siento cielo, debes reconocer que has entrado de la forma más elegante del mundo.
No obtengo respuesta, pero se por cómo ha temblado su estómago que le ha hecho gracia. Le doy la vuelta y consigo que me mire.
Introduzco un extremo de la desastrosa bufanda al lado de su cuello, tiro un poco de su abrigo hacia abajo y coloco su bolso en su hombro.
La miro a los ojos y tiene aún cara de enfado, parece una niña pequeña después de un berrinche. Suelto una risita y ella voltea los ojos.
- Ya estamos otra v... - Intenta decir pero cojo su cabeza con ambas manos y hago lo que llevo rato queriendo hacer.
Sus labios están fríos al igual que los míos, pero con el contacto del uno con el otro, se calientan rápidamente. Noto como su mandíbula se relaja, lo que significa que no está enfadada por lo que profundizo el beso hasta que recuerdo donde estamos.
Echo la cabeza hacia atrás, ahora además de estar roja tiene los labios hinchados.
- Ni se te ocurra reírte Niall, te lo advierto. - Dice mientras me coge de la mano y tira de mí hacia el coche.
                                                            ___________._________
- ¿Por qué no me lo dijiste? - Helena mira asombrada el pequeño avión.
- ¿Enserio pretendías que nos diera tiempo viajar en uno normal? ¿O que yo fuera en uno normal? - La empujo suavemente para que suba las escaleras hasta llegar al interior del avión.
Me encuentro a Philip esperando como siempre en la puerta y lo saludo. Todos los de la banda volamos en el mismo avión, normalmente cuando volamos lo hacemos juntos, pero cuando lo necesitamos podemos usarlo.
- Philip, como te dije vamos a Londres. Mañana posiblemente a la misma hora volvamos a Irlanda. - Le informo.
Ayudo a Helena a sentase y coloco su bolsa de mano en su lugar.
- Podías habérmelo dicho, dice asomando la cabeza por la ventana. - Se que le gusta volar, este viaje será interesante.

***

Veo como Harry coloca sus maletas en el suelo de la entrada y hago lo mismo con las mías. Este se dirige arrastrando los pies hasta el sofá y se tira de boca encima. Suelto una risita cansada y voy corriendo al baño.
Cuando vuelvo al salón, compruebo que sigue en la misma postura. Corro hacia él y me coloco cuidadosamente encima suya.
- ¿Está cansado usted señor Styles? - Susurro en su oreja.
Él hace un gemido con su boca, lo que me provoca una pequeña risa.
- Si me hubieras dejado conducir esto no pasaría.
- ¿Qué hora es? - Dice con voz entrecortada.
Me inclino un poco para poder ver sobre el respaldo del sofá, provocando alguna queja de Harry. Miro el reloj digital que lleva el horno incorporado.
- Son casi las 6 de la tarde. - Tras terminar la frase vuelvo a caer sobre su espalda.
A la entrada de Londres hubo un accidente y la autopista de 3 carriles había sido cortada quedando sólo un carril circulable para todos los coches que entraban en Londres. Nos hemos tirado más de hora y media de atasco. Totalmente agotador.
- La fiesta no es hasta las 9:30, vamos a dormir por favor. Sino esta noche tendrás que traerme a casa antes de las doce. - Dice suplicante debajo de mí.
- Está bien. - Me incorporo ligeramente de su espalda pero cuando pongo un pie en el suelo una mano agarra la mía y me tira hacia el sofá, quedando atrapada entre el respaldo del sofá y Harry.
Él no le da importancia a mi grito, simplemente aún con los ojos cerrados, enreda sus piernas con las mías atrayéndome hacia él y rodea mi barriga con sus brazos.
- Aquí se está mucho mejor. - Consigue decir a las puertas ya del sueño.
Así, con esta misma sudadera dormimos hace... ¿Cuánto? ¿Un mes? Imposible que haya pasado tan poco tiempo.
Alargo mi brazo intentando no despertarlo hasta el bolsillo de la sudadera para alcanzar el móvil. Cuando lo consigo pongo la alarma y mando un mensaje a mis padres diciéndoles que mañana llegaré a España sobre las 8 de la tarde.
No me he molestado ni en sacar las maletas porque voy a estar aquí menos de 24 horas. Dejo el móvil en la mesa que tengo al lado de la cabeza y me escurro hacia abajo para quedar paralela a Harry. Resultará raro no dormir con él, demasiado raro; dejo de pensar en ello cuando el sueño me vence a los pocos minutos.

***

Son casi las 7 pm. Helena bosteza mientras sale del coche. Ha pasado todo el viaje de avión hablando sobre los viajes que le gustaría hacer y los lugares que le gustaría visitar. Ha mencionado algo de un viaje que querían hacer ella y Claire a Edimburgo... el caso es que se la ve tan emocionada cuando habla sobre ello que su cara solo se compara a la que tenía cuando vimos la obra de teatro en nuestra primera cita. Hemos tardado casi una hora en coche por el tráfico y demás, nos quedan casi 3 horas hasta la fiesta de Louis.
- ¿Esta es tu casa? - dice mientras se frota los ojos con las manos.
Tenía un piso en Londres, pasábamos mucho tiempo en la ciudad y no era cómodo estar todo el tiempo en un hotel.
- Así es. - Mascullo sacando los bolsos de viaje del coche.
Entramos en el edificio y subimos hasta la planta de mi apartamento. Registro mis bolsillos en busca de las llaves y abro la puerta.
Siempre me ha gustado mi piso en Londres. Está muy bien decorado, obviamente no lo he decorado yo. Tiene todo lo que necesito y Helena parece darse cuenta.
- La fiesta es entre las 9 y las 10... ¿Cierto? - Dice ella observando atentamente el piso.
Cierro la puerta detrás de mí e intento sonar lo más cómodo posible.
- Cierto.
- Necesito darme una ducha. - Dice decidida mientras mira las habitaciones cercanas.
Suspiro nada más pensarlo. Definitivamente será una noche curiosa.








3 comentarios:

  1. siguela porfiiis!¡! ;)

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  2. Sigue, que ya ha pasado un mes y cada dia miro tu pagina a ver si esta, siguela porfii :)

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    1. Ya lo tengo casi terminado de verdad. Va a ser muuuuy largo para compensaros, y lo subiré para este viernes o así. MUCHAS GRACIAS POR EL APOYO <3

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